La Policía Municipal a finales de 2004

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

El 22 de noviembre de 2004 recibí un informe proveniente de Alejandro Marrero Matta, último Comisionado de la Policía Municipal de Vega Baja bajo la incumbencia del alcalde Luis Meléndez Cano. En aquel momento me desempeñaba como Presidente del Comité de Transición del Alcalde Electo de Vega Baja, cargo por el cual no devengaba ingreso alguno y que desempeñaba como ciudadano voluntario en servicio a los vegabajeños.

Para entonces, la Policía Municipal era una fuerza muy bien nutrida, aunque había algunos problemas con la conducta de algunos de sus miembros. El comisionado Alejandro Marrero Medina falleció pocos años después de su servicio a nuestro pueblo.

La Policía Municipal fue creada en 1996 por una ley estatal aunque antes de esa fecha ya había un sistema local de vigilancia y seguridad a los ciudadanos además de la policía estatal. De hecho, desde el gobierno español y hasta principios del siglo XX hay algunos vestigios de alguna clase de seguridad compuesta de ciudadanos voluntarios y luego de empleados pagados por el gobierno municipal antes de constituirse hace casi cuatro décadas atrás.

Para 1996 el campo de acción de los policías municipales era mayormente el velar por el cumplimiento de los ciudadanos de las ordenanzas municipales sobre estacionamiento ilegal de vehículos y perseguir los delitos en presencia de uniformados dentro de los límites jurisdiccionales locales «o aun fuera de éstos cuando fuera necesario para culminar una intervención iniciada en el municipio».

El Comisionado de la Policía Municipal expresa lo siguiente en su informe, en la parte de metas y objetivos: » Ampliar la cantidad de efectivos y equipo para darle a la ciudadanía mas tranquilidad previniendo la incidencia criminal. Desarrollar planes de trabajo para impactar los lugares donde existen problemas de orden público expandiendo el Código de Orden Público a todos los barrios de Vega Baja. Dentro de mis metas esta el poder desarrollar por propuesta o por administración un cuartel rodante para establecer temporeramente la presencia policíaca en las áreas de mayor incidencia».

La Policía Municipal estaba compuesta de un Comisionado, una oficial administrativa, un oficinista datilógrafa, una retén, un mecánico, un oficial investigador, una empleada de mantenimiento y una trabajadora, estos últimos tres por contrato. Había 52 agentes y tres policías auxiliares. Los efectivos portaban generalmente una pistola Smith and Wessson, calibre 9 milímetros, aunque cuatro de ellos tenían revolver de calibre 357, de distintas marcas.

Entre el personal desarmado, mayormente por estar sujetos a alegaciones de violación al órden conyugal mediante la Ley 54 había cuatro policías municipales, uno de los cuales fue posteriormente convicto por delitos federales. Otro, aun perteneciente a la Policía Municipal, fue recientemente ascendido de rango por el alcalde Marcos Cruz Molina. Un quinto agente estuvo reportado enfermo por más de seis (6) meses.

El equipo disponible que tenía la Policía Municipal consistía de 11 vehículos oficiales, 7 motoras oficiales rotuladas, 1 bote, 2 bicicletas, 3 «four tracks», otras diez armas largas, 50 revólveres y 4 pistolas calibre .40.

En tiempos actuales que es difícil el reclutamiento, en aquella ocasión COPS aprobó una propuesta para el reclutamiento de 12 nuevos efectivos para la expansión del Orden Público.

El uniforme color oliva, por lo cual les llamaban popularmente como los «pepinillos» fue después sustituido en la siguiente administración Santana-Hernández por uno negro y a la policía se le cambió el nombre extraoficialmente en inglés, para imitar los cambios similares que hizo en su pueblo el alcalde de Guaynabo.

Tanto en aquel tiempo como en todos los tiempos, los policías municipales hacían y hacen sus claques de compañerismo de apoyo o por lo bajo, clavar puñales en la espalda por lo bajo. Es una institución compleja por la naturaleza de los omponentes y aunque la ley y los reglamentos tratan de impedirlo, en Vega Baja ha sido y es un brazo político del alcalde que beneficia al partido del poder, como se evidenció recientemente en las primarias del Partido Popular.

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