
Población y estructura agraria de los barrios rayanos entre 1827 y 1851 (1844). (Subsidio y Gastos Públicos)
Aunque desconocemos cuál era la estructura agraria de Vega Baja previo al Padrón de Tierras de 1843,[1] ya desde principios del siglo se informa que los extensos territorios que conformaron los hatos, habían sido “agregados por estancias”. Dicho proceso se había iniciado con la demolición de los hatos de Almirante, Cabo Caribe, con su criadero de Cerritos; y seguidamente por el de Marismilla, con sus criaderos de Ceiba y San Vicente. La creación de la Junta de Terrenos Baldíos favoreció el desarrollo de la pequeña propiedad. Según el historiador Pedro San Miguel el número de fincas pequeñas en la región suroeste presenta un aumento de un 213% entre los años 1843 y 1849.[2] El aumento contrasta significativamente con lo observado para las regiones noreste y sureste para el mismo periodo.[3] A parte del hecho de que dicha región fue la última en experimentar la demolición de su hato, el partido experimenta un aumento en la población que se tradujo en una presión por la adjudicación de terrenos en un área donde ya había comenzado el acaparamiento de tierras por latifundistas ausentistas.
De acuerdo al “Padrón de subsidio de Vega Baja para el año próximo entrante 1827”[4], de los 414 contribuyentes, el 18.11% (75) correspondían a los barrios occidentales. Su contribución era de 99 ps.[5] en contraste con los 708 ps. 8 rs. que pagaron los contribuyentes de los barrios orientales.[6] Ese año y con propósitos de imponer la carga contributiva, los contribuyentes de los barrios occidentales fueron agrupados en Algarrobo y Pugnado; Yeguada y Sibuco. Cuando se lleva a cabo el “Reparto de gastos públicos 1844”[7], hay 629 contribuyentes; 116 (18.44%) de los cuales correspondían a los barrios occidentales. De un reparto total de 1359 ps. 3 rs. estos contribuían con 53 ps. 4 rs. 17 ms. a los gastos públicos. Es decir, que los contribuyentes de los barrios orientales pagaban 1305 ps. 7 rs. Para dicho reparto los contribuyentes se agruparon en los barrios Pugnao y Algarrobo; pero los contribuyentes de Yeguada fueron separados de Sibuco.
Riqueza territorial y tecnología agrícola: 1838 – 1847.
Riqueza territorial.
Los datos más antiguos que hemos podido consultar sobre la riqueza territorial de Vega Baja corresponden a (la información suministrada durante la sesión del 16 de septiembre de 1814 del Primer Cabildo Constitucional. 10,000 ps.[8])los contenidos en las “Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la Isla de Puerto Rico” de Don Pedro Tomás de Córdova.[9] En el año de 1828 se mantenían 6,800 cuerdas dedicadas a pastos y 7,400 a montes. (Tabla 40) Aunque en 1833 se observa una disminución en las tierras de pastos, para 1838 aumentan a 7,900 y 7,358 cuerdas de tierra de montes. Hasta el año de 1840, exhibe un estancamiento que termina con una tendencia a aumentar las tierras de pastos (11,773) y a disminuir las tierras de montes (6,800) hasta el 1846.
Contrario a las tierras de montes que desde 1833 (30,246 ps.) hasta 1846 (16,740 ps.) van disminuyendo en valor, las tierras de pastos van en constante aumento (1833 – 182,992 ps.; 1846 – 230,500 ps.). (Tabla 41)
Tecnología agrícola.
- Trapiches de madera, fierro y de café.
La existencia de trapiches de madera (T.M.) o “fierro” (T.F.) está indisolublemente vinculada al cultivo comercial de la caña de azúcar. La existencia de cada trapiche presupone la existencia de un ingenio cañero. Si bien es cierto que desde 1828 hasta el 1842, aumentan escalonadamente la cantidad de trapiches de “fierro”, algunos ingenios cañeros mantuvieron en uso, aunque en menor escala, los trapiches de madera. (Tabla 44) En 1842 se registran dos (2) trapiches de madera valorados en 14,000 ps.; un valor superior a los trapiches de “fierro”.
En 1842 había en funciones un total de 16 trapiches. Sin embargo, a partir de dicha fecha comienzan a disminuir en cantidad. Para 1838 hemos podido identificar la existencia de cinco (5) trapiches de “fierro” en los barrios Cabo Caribe y Cerritos (4); y Seyba, Marismas y Cibuco (1). Barrios de la Provincia del Llano Costanero del Norte.
Aunque la producción de rom está estrechamente vinculada a la operación del trapiche, existían muy pocos alambiques en uso entre los años de 1828 y 1839. Es decir, que indistintamente de que produjeran melazas, la mayoría de los ingenios cañeros no tenían alambiques para producir rom. Lo mismo sugiere la posibilidad de que los productores de melazas recurrieran a los alambiqueros para la producción de los espíritus destilados o que los pocos alambiqueros existentes fueran los responsables de la totalidad de la producción de rom para dicho periodo posiblemente adquiriendo la melaza de otros ingenios cañeros. Para 1838, Don Ramón Soler Roig tenía un (1) alambique valorado en 600 ps. en su hacienda del barrio Cabo Caribe y Cerritos.
En 1842 se registra la existencia en funciones de un “molino de café” (M.C.). Pero en fechas posteriores no vuelve a registrarse. (Ver la producción de café para ese año) (Si se producía café antes y después de dicha fecha, ¿se vendía en grano?) La ausencia de molinos de café para el periodo anterior y posterior al año de 1842 pese al hecho de que se registra la siembra del fruto, parece responder al hecho de que se trate solo de productores que vendían el grano a los torrefactores. (Tabla 47)Aunque el cultivo de café en menor escala pudo haber sido para el consumo del agricultor. En dicho caso el proceso de preparación de la harina de café requería de una tecnología artesanal (Pilones de pilar café, molinillos, etc.).
- Arado (bueyada). (Tabla 22) (Tabla 36) (Tabla 37) (Tabla 52) (Tabla 61)
Entre el ganado de tiro y carga, la crianza de bueyes está estrechamente relacionado con el desarrollo tecno-agrícola. El binomio buey-arado, con todos sus aparejos[10] (yugos, garrochas, etc.) se nos presenta como una variable continua en la economía vegabajeña entre los años de 1828 a 1846. Desde el 1828 (202 bueyes) hasta el 1846 (626 bueyes) (Tabla 65) la cantidad de bueyes se mantiene en aumento constante. (Por ciento)
Dicho aumento está estrechamente relacionado con el aumento que experimenta el partido dentro del renglón de las “tierras de pasto” para el mismo periodo. (Tabla 41)(Establecer aumento porcentual) Pese al aumento en la cantidad de bueyes, el precio promedio por rumiante se mantuvo en 24 ps.4 rs. durante todo el periodo. La distribución geográfica del uso de bueyes para arar en el año de 1838, corresponde en un 62.68% (215 bueyes) a estancias agrícolas localizadas en la Provincia del Carso Norteño; mientras que el restante 34.98% (120 bueyes) corresponde a estancias de la Provincia del Llano Costanero del Norte. (Tablas 10 y 12)
Esta desproporción parece estar relacionada con el proceso de colonización que experimentan los barrios occidentales del Carso Norteño que se estructura a base de pequeñas propiedades luego de la demolición del Hato de Pugnado.
- Hornos de Cal y ladrillo. (Tabla 10) (Tabla 19) (Tabla 20) (Tabla 34) (Tabla 35)
La construcción de hornos de cal y ladrillos está estrechamente relacionada con la producción de azúcar y la fabricación de ladrillos. La cal era producida para decantar las impurezas del melao y servir de agente de cristalización del grano durante la cocción de la misma en pailas abiertas. Al considerar el proceso de la fabricación de ladrillos encontramos el binomio tendal-horno como parte del mismo. La producción de ladrillos está relacionada con la industria de la construcción.
Los primeros hornos de cal se registran en 1842. Ese año hay en funcionamiento un total de seis (6) hornos. Cuatro años después solo se mantenía uno (1) en funcionamiento. Resulta de particular interés el hecho de que previo al año de 1842, se mantenía una producción de azúcar que iba en aumento, pero no se producía cal a nivel local. La evidencia sugiere que la cal era adquirida de productores de otros partidos. La reducción de hornos de cal observada para el 1846 no parece guardar relación con la disminución que se observa en la producción de azúcar por quintales sino con la posible quiebra de la industria local de cahices. (Tabla 10) De hecho, entre 1842 y 1846 se mantuvo la producción en sesenta (60) cahices. (Tabla 19) El valor de dicha producción entre 1842 y 1846 fue de 180 pesos. (Tabla 34)
Sin embargo, los hornos de ladrillos y tejas se mantienen estables hasta el 1842, cuando encontramos cuatro (4) hornos en funciones. Al igual que los hornos de cal, en 1846 disminuyen a un (1) solo horno. Pese a la disminución en la cantidad de hornos en funciones, se observa un aumento en la construcción. (Tabla 3) De hecho, la producción de ladrillos y tejas se mantuvo entre 1842 y 1846 en sesenta (60) millares. Sin embargo, el valor de la producción disminuye entre 1842 y 1846 de 600 ps. a 480 ps. (Tabla 35) Lo mismo refuerza nuestra observación en cuanto a los factores que inciden en la disminución en la cantidad de hornos en función.
Cultígenos y sector agropecuario durante el periodo de auge: 1838.
Los datos parciales disponibles sobre los productores agrícolas para el año de 1838, corresponden al periodo cuando la industria agropecuaria general alcanzaba uno de los niveles de mayor producción entre los años de 1824 y 1840. La identificación parcial del lugar de ubicación de cada uno de los agricultores, nos ha permitido estudiar cómo las condiciones especiales de producción repercuten en tendencias divergentes entre los agricultores de la Provincia del Carso Norteño y los agricultores del Llano Costanero del Norte aun formando parte del mismo sistema de plantación.[11]
[1] Se encuentra incompleto en la copia digital.
[2]San Miguel, Pedro. Op. Cit. Página 153.
[3] Idem.
[4] Padrón de subsidio de Vega Baja para el año próximo entrante 1827
[5] 1 real = 34 maravedíes. 1 peso = 8 reales.
[6] “Padrón de subsidio de Vega Baja para el año próximo entrante 1827”
[7] Reparto de gastos públicos 1844.
[8] Acta del 16 de septiembre de 1820. Folios 38 – 39.
[9] Córdova, Pedro Tomás. “Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la Isla de Puerto Rico” 6 Tomos. San Juan de Puerto Rico. Ediciones Borinquen, Editorial Coquí. Segunda edición facsimilar, 1968. Tomo 2, Página 90-94.
[10] Tipos de yugos.
[11] Ese sistema divergente, identificado como un sistema de plantación, fue caracterizado por el sociólogo Sidney Mintz durante su estudio de las sociedades del Caribe. Mintz, Sidney. The Caribbean as a socio-cultural Area. En Peoples and Cultures of the Caribbean. The American Museum of Natural History. The Natural History Press. Garden City, New York, 1971. Páginas 17-46.
