¿Se roban las elecciones en Vega Baja?

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Desde que participé como observador en la consulta sobre el voto a los 18 años, he escuchado que los partidos políticos se roban las elecciones. Pero cuando leemos los libros de historia, recordamos testimonios y escudriñamos los documentos locales de Vega Baja, encontramos la presencia de trucos entre electores, funcionarios de colegio y hasta el nivel de las juntas electorales, incluyendo las estatales. Si, siempre los partidos políticos y sus acólitos han procurado ganar más allá de lo que permite la voluntad y las leyes establecidas. Esa es una afirmación que hago conociendo lo que conozco y de lo que no se habla mucho y cuando se menciona, es por lo bajo.

Por eso, cuando en Venezuela se habla de que el Presidente Maduro quiere retenerse en el poder habiendo planificado una manera de legitimar su triunfo por encima de la voluntad de los electores, no me es raro que en Vega Baja haya pasado lo mismo en distintas instancias de su historia. Como si fuera una similar nación de dictadura, en Vega Baja ha habido administradores que no han tenido la consideración debida y han creído que todo se vale al estilo de Maquiavelo, que el fin justifica los medios.

El creerse imprescindible es el primer error. La historia nos lleva a conocer que nadie se queda para siempre y que la estadía siempre es temporera en cargos como la alcaldía y la Legislatura Municipal e incluso, las directorías municipales. A veces, vemos a los que ocupan las posiciones como flotando en el aire y hasta cambian su manera de hablar, de vestir y hasta de considerar a sus amigos y al resto de la gente. Aquello de desinterés en las representaciones de las campañas se olvida o se sustituye por la jactancia de haber tenido logros utilizando el ingenio y la ignorancia o el error de los contrarios.

El robarse las elecciones es una etapa, aunque hay algunos que llegan al poder utilizando las mañas e ilegalidades desde el principio. Como Maduro, preparan un escenario para simular estar ajenos al truco. Hablan de que son puros y honestos e incapaces de hacer nada ilegal. Hasta lloran o juran para convencer emocionalmente a los que desconocen lo que hay detrás de eso, como si fuera evidencia.

En los próximos días les voy a contar algunas de las historias que conozco porque los autores me las han contando, ha habido acusaciones formales contra algunas personas o se han recogido esas historias como anécdotas. Y hasta donde sé, hay truqueros en los partidos principales.

Como trasfondo, les haré una historia corta que demuestra la astucia de algunos políticos sobre otros, que no es necesariamente un robo de elecciones, pero es un robo sano de electores. Una de las maneras de sumar votos, es cuando se planifica la emigración de votantes de un pueblo a otro.

Hace unos años, cuando Bin Manzano era alcalde de Manatí le propuso a Edgar Santana que le refiriera diez personas de familia para darle un beneficio de hogar, no recuerdo si era Sección 8 o vale para compra de una casa. El alcalde de Vega Baja vio con buenos ojos que buenos penepés recibieran ese beneficio pues le convenía comprometerlos con su campaña de 2008 y así subir sus cerca de 2,500 votos de ventaja sobre el Partido Popular. Lo que nunca se dió cuenta el vegabajeño fue que una vez esos beneficiados penepeístas y sus familiares residieran en Manatí, tendrían que hacer su cambio de domicilio electoral de acuerdo a la ley, de lo que Bin se encargaría. En lugar de retener diez electores penepés, estaría perdiéndolos Vega Baja.

Pensándolo mejor, esa es una historia para la sección de humor vegabajeño, pero como se trata de política local y del tema de los robos electorales, es menester colocarlo para ilustrar que la lealtad no existe, ni siquiera entre compañeros de partido y algunos no tienen consideración, pues lo importante, para el político, es ganar y para el incumbente, es seguir ganando.

Deja un comentario