
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Durante los pasados días, hemos intentado reescribir la historia de nuestro territorio a base de lo que los expertos creen. Hemos revisado los nombres previos que ha tenido nuestro Vega Baja en el pasado y de donde creemos que viene el nombre de dos palabras que nos distingue en el resto del mundo. Tambien hemos resaltado el nombre de Vega del Sebuco como un antecedente de nuestro nombre actual de Vega Baja y que creemos que no fue originado por la familia de apellido Vega presente antes de la fundación de nuestro pueblo porque no hemos encontrado evidencia que respalde esa teoría, a excepción de la referencia que hace el informe de Fray Iñigo Abbad y La Sierra (publicado en 1866).
Antes de la colonización, no hay historia escrita, solo hay lugares, huellas y artefactos. Algunas de ellas, incluso, pueden haber sido del mismo periodo de la colonización de Puerto Rico cuando el espacio o territorio era de los aborígenes y luego de los aborígenes y los españoles. Se llamaba Cibuco en cualquiera de sus versiones escritas (Sebuco, Cebuco, Sibuco) por los españoles en sus documentos oficiales. Quiero aclarar que los documentos oficiales han sufrido transcripciones que pueden tener errores pues aparece con lenguaje escrito muy distinto al español actual, para lo que para acceder a su contenido correcto se necesita a un especialista que le llaman paleógrafo1.
El antropólogo Jalil Sued Badillo, en su obra Caribe Taíno, ensayos históricos sobre el siglo XVI, Editorial Luscinia, 2020, menciona varios aspectos de los cronistas del Siglo XVI sobre el tema de los lugares de importancia de Puerto Rico, quienes en especial distinguen al río Cibuco entre otros cuerpos de agua similares (págs. 90 y 91). En la cita que hace al escrito del Conde de Cumberland, invasor inglés, lo distingue como uno de los ríos más importantes. Incluye también que anteriormente, para 1532, en la Probanza de Juan González se informa que los primeros ríos donde se encontró oro fueron Cibuco, Mabilla, Manatoabon y Caynabon (Pág 95, nota 154.
También establece que la encomienda2 de Ponce de León y de sus herederos estuvo dividida entre propiedades en el actual Bayamón (Barrio Buenavista) y Vega Baja (barrios Yeguada y Cibuco, al menos», pág 100, nota 169). Añade, citando otro documento que «otro cercado que está en Cibuco arriba en Caynabon, en compañía de Francisco Ortíz» y que dice que en 1564 y refiriéndose al nieto de Juan Ponce de León, para identificar propiedades rurales de colonos prominentes que algunos de los herederos del colonizador Juan Ponce de León las tenían en las actuales municipalidades de Manatí, Vega Baja y Corozal (pág. 101).
Es curioso que no es solamente el nombre del barrio Cibuco que sigue siendo un toponímico e hidronímico hasta nuestro tiempo sino que hay otros lugares con nombres relacionados a nuestros aborígenes locales, como Paso del Indio, que así era conocido antes de que por accidente se descubriera el asentamiento de más de una treintena de cuerdas en Río Abajo hace unos años, y también el sector «El Indio» en Almirante Norte, entre otros.
Tradicionalmente los lugares donde hay evidencia de yacimientos de valor se mantienen en secreto para evitar el saqueo y facilitar una futura investigación para que su espacio no sea alterado antes de que se hagan las medidas y las excavaciones científicas.
La historia de Vega Baja comienza desde la colonización. La prehistoria, desde que hubo seres humanos en nuestro territorio.
- El paleógrafo estudia la paleografía, que es la ciencia de la escritura y de los signos y documentos antiguos, Diccionario de la lengua Española, Real Academia Española, https://dle.rae.es/paleograf%C3%ADa?m=form
- En la América hispana, la encomienda era una institución de características muy diversas según tiempos y lugares, por la cual se atribuía a una persona autoridad sobre un grupo de indios, Diccionario de la lengua Española, Real Academia Española, https://dle.rae.es/encomienda, octava acepción.
