Medias verdades no son verdades

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La verdad es absoluta. No existe tal cosa como medias verdades. La contaminación con lo falso hace que una verdad que pudo serla por tener elementos ciertos, deje de serlo.

Los políticos, como los abogados, nos quieren hacer ver que lo que dicen es la verdad. A ambos, alguien les paga, pero el abogado tiene el deber de defender sus clientes, mientras que los políticos que son funcionarios públicos a quien le paga, que es el pueblo.

Marcos Cruz Molina, el alcalde de Vega Baja, tiene varios lugares en Internet. Los de gobierno municipal oficial ya no presenta su cara ni el autobombo personal en respeto a la veda electoral. El autobombo que hemos señalado en estos lugares es el institucional, que es el producto de su labor como supervisor de la corporación industrial que es el gobierno municipal. O sea, que se publicita indirectamente. Hay informaciones que no ha eliminado del pasado y que debería hacer porque se mantienen en Vega Baja Te Informa, en violación de ley.

En sus espacios que pueden considerarse como privados, aprovecha para poner la información que no le permite el Contralor Electoral, incluyendo información oficial que está incluida en la veda. Eso tal vez lo haría un espacio oficial del gobierno municipal. Pero el acceso no está diponible para todo el mundo. Algunas de esas informaciones tienen la siguiente frase:

Marcos Cruz18 h  · El contenido no está disponible en este momento Por lo general, esto sucede porque el propietario solo compartió el contenido con un grupo reducido de personas, cambió quién puede verlo o este se eliminó.

¿Porqué ocurre esto? Solo podemos especular, pero el efecto es el mismo. Obviamente, su intención es no compartir alguna información. Ocultar, no decir, eliminar, es una práctica misteriosa. A mi juicio es producto de temor, no querer presentarse en su autenticidad personal. Una acólita que escribe en el mismo espacio tal vez da la clave, al chotearlo: dice que esto es «para los que se pasan rebuliando y diciendo medias verdades», refiriéndose, claramente, a los que objetamos algunas de las posturas del alcalde en el desempeño de su cargo. Eso confirma la intención de no decir verdades completas para el público sino para solamente los suyos, manteniendo la candela y el fuego de sus pretenciones electorales para su grupo particular de seguidores.

No debe haber amarres para decir la verdad. Los políticos no, pero los funcionarios públicos están obligados a eso. Marcos Cruz Molina es ambas cosas, pero debe escoger en donde ubicarse cuando le habla o le escribe al pueblo.

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