Reencuentro de los vegabajeños con la familia Martin

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Vega Baja se formó como los demás pueblos del mundo, de inmigrantes. Aunque no sabemos y posiblemente nunca lo sabremos, ningún ser humano se creó en este lugar de de la tierra mítica y religiosa como Adan y Eva. Todos somos emanaciones de ese principio. Como se ha dicho, el polvo de las estrellas del que estamos constituidos se formó en otros lugares, pero nos beneficiamos de esa experiencia de la naturaleza y de el ser humano con conocimiento de otras civilizaciones que han permitido la presencia de vegabajeños en nuestro espacio y en el mundo.

Luego de nacer en otros lugares, se presume que los aborígenes de Vega Baja vinieron por el mar. Luego los españoles que nos «descubrieron» también utilizaron la misma vía para llegar y repoblar, con personas de distintas culturas de Europa. A esto lo siguió personas y familias de las Américas, motivados en ocasiones con incentivos del gobierno español de quienes buscaban una mejor oportunidad de vida o tal vez, la aventura de salir a conocer el «nuevo mundo».

Muchas personas se asentaron permanentemente en Vega Baja, formaron familia y fueron parte del desarrollo y progreso de nuestra ciudad. En nuestra mente está la tierra plana, ocupada poco a poco con esa población, construyendo zapatas, paredes y techos con los materiales cercanos a donde vivieron parte o toda su vida.

La familia Martin es una de ellas. El viernes 20 de septiembre a partir de las diez de la mañana celebrará su existencia y logros en una ceremonia sencilla de colocación de una tarja en lo que fue su punto de partida, una casa que habitaron en la calle José Julián Acosta. La ocasión fue avalada por el Instituto de Cultura que certificó su autenticidad de una estructura histórica y el Gobierno Municipal de Vega Baja que ha tomado interés y permite y facilita de varias maneras la oportunidad. En los albores de la efemérides de la celebración del centenario de la Casa Alcaldía, nada es más oportuno que honrar esa historia colateral que ocurrió antes y durante la existencia del edificio alcalditicio.

Desde hace algún tiempo, mantengo una comunicación amplia con el arquitecto Oscar Martin, residente de Washington, D. C.,uno de los nietos del patriarca español convertido en puertorriqueño, Antonio Martin Hernandez. Es uno de los hijos de Jose Luis Martín Montes, un vegabajeño que como literato y místico fue respetado por su trabajo en varias instancias. A Jose Luis tuve el privilegio de conocerlo en su último año de vida y a Oscar por teléfono y correspondencia. Hay muchos otros familiares más importantes para la vida de este pueblo que hasta el día de la ocasión programada habremos de contar sus historias.

Los descendientes de Don Toño, como se le conocía, saben que provino de Rapariegos, un pequeño municipio de España, ubicado en la provincia de Segovia, en la Campiña Segoviana, comunidad autónoma de Castilla y León, la cual actualmente tiene una superficie de 15.75 millas cuadradas. Vega Baja tiene 55.75 millas cuadradas, por lo que nuestra ciudad es territorialmente tres veces más grande. Hasta el momento, no se ha encontrado una foto de él, pero la familia sigue su búsqueda, habiendo nacido en el siglo XIX y fallecido en 1938.

Rapariegos, en la edad media, fue curiosamente parte de una subdivisión del «Sexmo de la Vega», así como Vega Baja que fue parte de la Vega de Puerto Rico.

La actividad del viernes 20 de septiembre a las 10:00 a.m. se celebrará frente al frontispicio de la estructura, la cual se va a preparar para la ocasión. El edificio es uno histórico del casco del pueblo, por lo que está protegido por la ley y será preparado para la ocasión.

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