Promesas del primer programa de 2013 a 2016 que aun Marcos Cruz Molina no ha cumplido

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Después de doce años como alcalde de Vega Baja, el alcalde Marcos Cruz no ha cumplido sustancialmente con las ofertas eleccionarias de sus programas de trabajo de las últimas dos veces que se ha postulado (2012 y 2016) y ha reciclado para esta campaña algunas de esas promesas.

En el Plan de Gobierno para 2013-2016 proponía un gobierno municipal que atendiera las necesidades de los ciudadanos, «un gobierno de esperanza, sensibilidad y renacer vegabajeño. Con este programa que tienes en tus manos propongo traerte a Vega Baja acción gubernamental de primera y el progreso responsable que tanto necesita», exponía el entonces legislador municipal de minoría.

Ya el autobombo a que nos tiene acostumbrados utilizando fondos y personal municipal lo inició en dicho programa: «Capacidad Organizativa, liderato, Civismo, Disposición al trabajo, Sensibilidad, Actitud Visionaria, Calidad Humana y Afán de servir a su pueblo», todo escrito con mayúsculas para captar la percepción. Pero además, expresó lo siguiente: «Se destaca por su talento en las artes de la oratoria, locución y animación de actividades deportivas y culturales«. Después de tres cuatrienios, es evidente de que es articulado, pero agresivo, superficial en su expresión y como en el caso de la Casona, introduce lo que no es verdad y lo defiende como si lo fuera.

En 2012 prometió una bolera. Los iguales alcaldes populares de Barceloneta y Dorado lo prometieron y lo cumplieron. El no.

Prometió un parador municipal en el área de Puerto Nuevo. Consiguió fondos que le asignó el gobernador Alejandro García Padilla. Alegó que por causa de los cambios en la zona marítimo-terrestre había que modificar el proyecto, pero nunca se hizo. Prefirió defender la Casona que está en la zona marítimo terrestre. Paradoja…

Prometió una gallera municipal y no siquiera el lugar del taller de artesanía en la antigua gallera ha rehabilitado, aunque para retar a la Directora del lugar y demostrar su poder sobre la protectora del uso del lugar, permitió una demostración de botas gallísticas en la arena. Es posible que con la prohibición federal tenga una excusa para no cumplir esta promesa, dejando a la vera del camino los fanáticos de ese deporte de gallos.

No quiero aburrirlos con su incumplimiento de ese programa, pero hay muchos más. Otros más notorios que los setenta y ocho que he contado. Uno es la «Construcción del Nuevo Estadio de Baseball», del que puso «la primera piedra» en estos días, doce años después. Otro es la «Construcción de Egida Municipal que atienda a la población Envejeciente y Veteranos». Pero la que había a la entrada de Quebrada Arenas la eliminó del panorama. Cada viejo y veterano, los dejó a su suerte.

Para el sector El Trece y el Balneario Puerto Nuevo prometió construcción de cabañas eco-amigables. Ni construcción, ni ecológicas ni amigables. Cero. Nada. Ofreció repavimentar las carreteras estatales y municipales. What! Si de chacota crearon una caricatura con piscinas de hoyos, para dramatizar su abandono. En el mismo pueblo donde pavimentó parcialmente, hay unos cráteres tipo Luna en la calle principal José Julián Acosta, cerca del Museo Portela. Para ir a Sabana, hay que tomar el carril contrario, debido a los daños causados por la recicladora a la que ignora por su contribución en paetente municipal.

El programa está lleno de muchos otros sueños. Se proponía entonces impulsar ante la Autoridad de Energía Eléctrica el soterrado del tendido eléctrico en el casco urbano. A pesar de haber tenido la oportunidad de lograr eso en el primer cuatrienio en que estaba el gobernador Alejandro García Padilla y haber tenido la alcahuetería de poner su retrato en el lobby de la entrada a la Casa Alcaldía, nonines. Su velocidad entre neutro y lento no le permitieron lograrlo.

También prometió un paseo para bicicletas que conectara el centro urbano con la Playa Puerto Nuevo pero hoy día está mas lejos esa posibilidad pues a veces la carretera 686 se cierra porque se hunde. También prometió la remoderación del centro urbano, que cada vez está más oscuro de noche. La remodelación de la Casa Alcaldía se convirtió en una penosa restauración que ha durado siete años y que por ser año electoral, van a celebrar su centenario el 21 de este mes, aunque no se sabe cuándo va a empezar a dar servicios, porque como dicen en baseball, «no se ve movimiento en el bullpen».

En el aspecto deportivo, prometió mantenimiento, ornato y mejoras de todas las facilidades deportivas. En aquella ocasión de la canasta de promesas no hacía exclusión de canchas ni parques que estuvieran bajo la jurisdicción del gobierno estatal. Hoy día esa es la excusa, dejando a los que viven en comunidades hacer lo que pueden o sufrir lo que no pueden, dejando abandonar estructuras y espacios deportivos.

El establecimiento de un Coliseo Municipal, no está ni en planes y ha arrastrado la construcción de un parque de pelota y una cancha municipal todos los cuatrienios restantes y vuelve este año a hacer promesas con esos temas.

En el aspecto educativo, no hemos visto la biblioteca electrónica rodante ni el establecimiento a universidades o ciudad universitaria como prometió, a pesar de ser educador. Bueno, lo de educador es una parte de su vida, porque sus estudios son en política y su desempeño siempre ha estado cerca de esa actividad humana.

En el aspecto de la seguridad, escribió en su programa «Un plan de seguridad realista, efectivo y enfocado en la prevención. Necesitamos rescatar nuestras comunidades para mejorar nuestra calidad de vida. Aspiramos a tener una Policía Municipal con recursos, enfocada en su trabajo, bien adiestrada, DESPOLITIZADA (con letras grandes) y con la integridad como parte de su uniforme». Creo que en el aspecto de despolitizar, fracasó. Convirtió a la Policía Municipal un brazo del poder político municipal donde se disminuye la autoridad dada a los Comisionados, razón por la cual renuncian y él los despide frecuentemente.

Falló en sus promesas de crear un centro de seguridad municipal donde estarían ubicadas todas las dependencias de seguridad municipal, en dar vigilancia preventiva en los lugares donde la gente reside, trabaja, visita y se recrea, en formatecer los Códigos de Orden Público, en crear la unidad marírima, la ciclista y la Liga Atlética Policiaca Municipal, y mucho menos el reclutamiento de 40 nuevos policías, que no ha podido lograr ni en los tres cuatrienios pasados.

Dentro de las promesas ambientales, no ha logrado completar un decente programa de reciclaje en las comunidades, solo es parcial con un mismo destino que la basura ordinaria. Ha fallado al no construir facilidades recreativas en Ojo de Agua (la comunidad se ocupó), Laguna Tortuguero, Playa Puerto Nuevo (sólo están las que dejó la administración de Edgar Santana y están descuidadas), Jardín Botánico El Trece y los Pescadores.

En Cultura y Turismo prometió museos de la Industria Azucarera, Tabaco, Artes Populares y Música. Esos temas los consolidó en una sala de exposición. Solo creó el Museo del Deporte como una manera de apoderarse del Museo de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao y la institución que creó el Salón de la Fama del Deporte junto a la administración de Luis Meléndez Cano, en la cual tenía espías y controlaba medinte la estrangulación económica.

El mayor incumplimiento está al final del programa, «convertir la iniciativa ciudadana en parte integral del gobierno». Lo cierto es que si ha escuchado lo que los ciudadanos, los grupos sociales y las comunidades quieren, nunca da crédito a nadie, en su afán de figurar en el medio de todo, oblitera las ideas externas y las hace como si fueran su creación. Eso, no es un gobierno municipal realmente participativo. Por lo menos, no lo ha sido hasta el momento.

En su mensaje final, decía que «la decisión que tomes, marcará el rumbo de nuestra Ciudad para siempre». Esa pretención creo que nadie la comparte.

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