
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Al alcalde le gusta administrar bien para dar la percepción de una administración pulcra, honesta y de servicio. Cuando le dan algo para pasarlo a los ciudadanos lo vemos en primera fila para que lo vean siendo generoso. Pero cuando se trata de algo que puede causar molestias a la ciudadanía, lo deja a terceros.
Tal es la decisión de buscar administradores privados para el Campo de Bateo, en el que hoy se publica de nuevo la subasta. La evasión de responsabilidades y de que lo relacionen con cobrar, le aterra.
De hecho, muchas actividades locales se cobran, no son gratis. Quizás los precios no sean altos y se asume parte del costo, pero no son gratis. Ejemplos son el Cine Teatro Fénix, servicio de limpieza de pozos sépticos, tumbas en los cementerios, competencias deportivas y otras actividades culturales.
El gobierno municipal ha dejado poco a poco de ser proveedor de todo a ser parcialmente proveedor y cobrar cuando se pueda. Así será con el Campo de Bateo, que se construyó con fondos municipales, pero para un destino de administración privado, como se iba a hacer con la Casona de la Playa.
¿Porqué? Miedo a la opinión pública por administrar mal, porque como siempre culmina con pobre supervisión y actuación del incumbente.
