
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Desde que hace unos años Oscar Martin, arquitecto residente en Washington D. C. decidió encontrarse con la historia de su familia, muchos han sido los logros que ha tenido no solo para conocer el apellido de su ascendencia y relacionados, sino para la historia de Vega Baja.
Eso nos ha permitido a todos enfocar en investigación de hechos y análisis sobre lo que el patriarca de esta familia, Antonio Martín Hernández, ha legado a varias generaciones y cómo estos descendientes han aportado directa o indirectamente a nuestra ciudad, permitiendo unas variantes en el curso de la historia.
El apellido Martín, según Oscar Martín, lleva su fuerza de pronunciación en la i, por lo que se escribe con acento, pese a que en muchas instancias lo hemos escrito sin la tilde. Al igual que muchos otros españoles, provino de España como una aventura curiosa y de querer progresar, alentado por un cura caribeño que estuvo en su pueblo natal de Rapariegos. Siguió la ruta de destino final para Vega Baja como lo hicieron algunos contemporáneos y posteriores españoles que trajeron otros apellidos como Eguía, Sobrino, Portela y Lomba, cuya presencia dinámica y de nuevas ideas enriqueció nuestra cultura y economía local.
Como consecuencia del entusiasmo de Oscar y su hermana Amarilys, una artesana residente en Puerto Rico, la búsqueda de la historia relacionada a esta familia nos ha llevado a ir reconciliando la información que teníamos con una de nuevo cuño. Nuestra primera fuente es de donde vino el actor principal, Antonio Martín Hernández, cuya investigación ha realizado Oscar in situ, o sea, en el lugar donde nació, bautizó y residió Antonio hasta que emprendió su viaje al Caribe.
Luego en el archivo de la Iglesia Católica Nuestra Señora del Rosario aparece la información de su boda y la de su progenie. El escenario de los acontecimientos ancló en una casa criolla construida en el Siglo XIX, del cual aun hay remanentes. Enclavada entre otras propiedades a la que se llegaba por la parte de atrás de su residencia en un callejón que cruza de este a oeste, detrás de otras casas entre las calles José Julián Acosta y la Julián Blanco Sosa, se encuentra las ruinas de la panadería que fue el sustento para su familia. La tradición de hacer pan no la adquirió en Vega Baja, la trajo de su lugar de nacimiento, de lo que hacía su familia nuclear y extendida para vivir.
Ayer estuvimos en el Centro Histórico de Vega Baja donde la familia estaba coordinando los detalles previos al evento del próximo viernes a las 10 de la mañana. El alcalde Marcos Cruz Molina desde el primer momento, ha aportado una cooperación y ejecución loable a esta menester, al igual que la atenta y positiva gestiones del director Iván Pagán Vázquez de esa oficina, coordinándolo todo.
El historiador Luis Mejías Astol nos está ayudando a conseguir el lugar de la tumba de Antonio en el Cementerio Histórico de Vega Baja donde aparece sepultado de acuerdo a los récords históricos. En el Archivo General de Puerto Rico aparecen unos documentos que hemos ubicado desde 2007 que estamos a su caza para consultarlos y hacerlos públicos como parte de todo esto.
Ayer, con la ayuda del Dr. José Manuel Portela Vales, visitamos el lugar de la panadería de Antonio Martin. Aun se conserva parte de la torre y su horno. Fue una experiencia inolvidable. Por años, el dentista vegabajeño ha dado mantenimiento y conservación de la misma por generosidad personal pues, abandonado, es lugar de amplia vegetación urbana.
Hay mucho más. Se ha cursado invitación a más de ochenta familiares conocidos descendientes de Antonio Martín para que acudan a esta celebración y colocación de tarja conmemorativa. Es un momento histórico para el pueblo, al que todo, sea familiar o no de la familia Martin, debe acudir. Es un esfuerzo privado que con la ayuda de las autoridades de los gobiernos estatales y municipales, ayuda a reencontrarnos con nuestra historia vegabajeña.
