Un encuentro familiar que es una fiesta de pueblo

Oscar Martín frente a la tumba de su tío William y sus primos Orlando, William M. y William (Chiqui) en el Cementerio de Vega Baja

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

El próximo viernes, 20 de septiembre a las 10 de la mañana se celebrará una reunión pública de los vegabajeños con parte de su historia. Se colocará una tarja conmemorativa para perpetuar el recuerdo de una familia muy amada por todos y señalar lo que fue el espacio donde se forjaron, y su relación con nosotros.

Esa relación nació cuando un español de un pueblo pequeño de España, el único de esa familia, decidió viajar muy lejos a hacer una nueva vida independiente y formar una nueva familia. De su primer amor, nacieron dos hijos y de su matrimonio posterior, otros cinco. Uno de sus hijos fue asambleísta municipal de 1937 a 1940. Otro se destacó como literato y místico. Todos sus descendientes, desde entonces, se han desempeñado en distintas áreas de la actividad humana con una trayectoria de servicio a la humanidad.

Uno de los bisnietos, Oscar Martin, tuvo la iniciativa de perpetuar el recuerdo de su familia, de su bisabuelo y su padre. Viajó a España buscando información de las raíces del patriarca Antonio Martín Hernández y llegó hasta ese lugar donde las cosas no pasan y que parece detenido el tiempo. Allí pudo saber que Antonio conoció el oficio de panadero de parte de la tradición familiar, visitó la pila bautismal de la iglesia donde recibió el bautismo de bebé y se relacionó con esa familia extendida al otro lado del Océano Atlántico. De ahí han surgido planes para cerrar ese vínculo permanentemente con una actividad en España, una vez se complete el ciclo de una jornada de investigación histórica en Vega Baja.

En Vega Baja, no ha podido localizar la tumba de su abuelo a pesar de la ayuda de Mari Tere, Ojitos y Luis M. Mejías Astol, aunque pudo visitar e inventariar las de otros familiares. Sigue a la búsqueda de esa tumba que no se ha podido ubicar aunque hay la certeza de que Antonio Martin Hernández reposa en el cementerio antiguo.

¿Cómo este arquitecto que trabaja por el mundo y anclado en Washington, D.C. se ha interesado por mover su interés familiar? Yo creo, por lo que conocí a Jose Luis Martin Montes, su padre, que hubo una gran dosis de vegabajeñismo, que de eso Jose Luis siempre cargaba como parte de su personalidad e identidad. Su primer libro lo hizo pensando en Vega Baja, se llamó «Romancero del Cibuco» y todo lo que tiene refleja su amor local. De hecho, es una obra elogiada, como hemos visto en los días anteriores, por la élite del intelectualismo literario de su generación.

La actividad a celebrarse en el corazón del pueblo donde está el Teatro Fénix y la Casa Alcaldía, no es exclusivamente sobre Jose Luis Martin Montes, que de alguna manera este pueblo ya lo estaba olvidando. Es también sobre otras historias y otras vidas que debemos conocer y que se entrelazan con la presente generación.

El viernes próximo tendremos un encuentro de vegabajeños. La autoridad civil, representada por su alcalde, la religión católica con su párroco, la autoridad estatal con el representante del Instituto de Cultura Puertorriqueña, los descendientes de la familia Martin, los historiadores y los que hemos interactuado con todos esos buenos vegabajeños, tendremos una fiesta del alma. Será un acto público inclusivo y ejemplar para reafirmar nuestro gentilicio y el amor por nuestros compueblanos.

Deja un comentario