
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Del origen del apellido Martín hemos conocido varios detalles. Fue originalmente un nombre tornado posteriormente en descendencia de familia. Los que somos Martínez, por ejemplo, somos por la terminación «ez», los «hijos de Martín». Wikipedia, expone que «Martín es un nombre masculino que proviene del latín, que es una forma derivada tardía del nombre del dios romano Marte, la divinidad protectora de los latinos y, por lo tanto, el dios de la guerra. El significado generalmente se traduce en referencia al dios como «consagrado a Marte», o «a la guerra / belicoso» (al igual que el nombre de pila «Marcial»).
Como apellido, es muy común en Francia, de donde se cree pasó a España y de España pasó a hispanoamérica y al Caribe, particularmente a Puerto Rico. Es el apellido del cantante Ricardo Martín Morales, conocido popularmente como «Ricky Martin». De acuerdo a su información geográfica, los antecesores del también cantante provinieron de la misma región que vino Antonio Martín Hernández, aunque por falta de información no podemos establecer si hay o no parentesco. En Puerto Rico también hay una familia Martín de las que hubo un juez del Tribunal Supremo, Angel Martín Taboas, tío del pasado director ejecutivo del Partido Independentista Puertorriqueño, Fernando Martín García, de quienes no hemos podido tampoco establecer origen común antecesoral con la familia vegabajeña.
El historiador vegabajeño ha podido trazar un preliminar estudio genealógico de Antonio Martín Hernández que ha compartido con nosotros y que eventualmente lo publicará. Esa tarea le sirve para localizar las tumbas que están en el cementerio municipal de Vega Baja y para establecer la línea ascendente y descendente de la familia Martín en particular.
«El nombre Martín, procede del latín, que es una forma derivada tardía del nombre del dios romano Marte, por lo que su significado vendría a ser “hombre guerrero o belicoso”, al igual que Marcial, Marco, Marcos y Marciano, hace alusión al dios romano de la guerra», se escribe en Wikipedia.
De niño, mi casa era la trastienda de Fotografía Rosario. De tres puertas de frente, se entraba por la del medio y tenía un pasillo que llevaba a los distintos cuartos, la cocina y el baño. En el patio, había paso libre hacia las casas de los vecinos. Un muro en la parte noroeste colindaba con lo que fue el callejón que pasaba por la parte trasera de la Casa Martín y lo que fue la panadería de Antonio Martín, pero la conocía sólo como leyenda urbana y por lo que me había informado el Dr. Jose Manuel Portela Vales. En la calle Acosta eran frecuentes las visitas de los vecinos, porque éramos como familia extendida entre todos.
«Las Martín» eran una «viejitas cariñosas» que mi hermana Jossie y yo recordamos y a las que cuando las mencionábamos, se iluminaba el rostro de mi madre en la cama de la que nunca se levantó. «Pepita» y «Matilde» era como las conocíamos. Ahora sabemos que eran dos de las hijas de Antonio Martín que posiblemente junto a la sobrina Nilda Enríquez fueron los últimos residentes de esa maravillosa casa, antes de que se convirtiera en comercio. Ellas aparecen, junto a otras familiares, en la fotografía que nos han suministrado.
Recuerdo la rutina de día a día de verlas en sus menesteres diarios domésticos y de noche sentarse frente a una reja que daba a la acera a hablar con todo el que pasaba. Eran tiempos en que «todos nos conocíamos»
Nuestra otra relación fuerte fue con el descendiente William Martín Montes, quien había servido en el ejército y trabajaba en la Autoridad de Fuentes Fluviales. Con él, su esposa Consuelo y sus hijos William, Orlando, Alberto y Timoteo pasamos un verano en la playa compartiendo como familia en una casa alquilada y cosechamos un vínculo hasta nuestros días.
En sus últimos tiempos de vida, tuve la fortuna de conocer y compartir con José Luis Martín Montes. Para mi era estar con una leyenda vegabajeña por su éxito personal como educador, escritor y sus aportaciones al teatro escolar vegabajeño. De su directorado teatral salió otro director muy querido, Evaristo Otero Rosa (Coto), cuyo nombre lleva la sala principal del Teatro América. Recuerdo que José Luis, en una representación teatral de la vida de Caliostro, consiguió que un médico de la Orden Rosacruz AMORC representara al personaje histórico.
José Luis, con una múltiple y brillante inteligencia, era un motivador. Recientemente he conocido que en vida fue ocupado para trabajar en la investigación de los documentos del Mar Muerto. Así de valorado se tenía no solo en Puerto Rico, sino por el mundo. Ocupó varias posiciones en la Orden Rosacruz AMORC, siendo su Gran Maestro en la Logia Luz de AMORC para el año 1985.
Como hemos reseñado anteriormente, hay una pintura y una tarja en el templo de Santurce. Me refiero a la pintura que me explicó antes de su fallecimiento y que está simbólicamente en la escalera que va a la sala de conferencias del segundo piso. La misma trata sobre el camino del alma. La tarja lee como sigue:

«Ultima obra pictórica de José Luis Martin, F. R. C. Maestro, Logia Luz de AMORC, quedó inconclusa al retornar su alma al Reino del Amor Divino. Sólo faltaban las últimas pinceladas y la máxima sagrada de AD ROSAM PER CRUCEM. AD CRUCEM PER ROSAM. Nos corresponde integrarnos con la Gran Conciencia Universal para entender a plenitud el significado de esta máxima sagrada. Logia Luz de AMORC. San Juan, Puerto Rico, 15 de febrero de 1987.»
En el Diario Vegabajeño de Puerto Rico reproducimos los escritos sobre economía de Alberto Martín Rivera. El es uno de los tres hijos sobrevivientes de William, nietos de Isidoro y bisnietos del patriarca Antonio que se ha destacado en la banca y a quien nos une una amistad eterna. Así también, la nieta de Don Toño, Nilda, es una enciclopedia ambulante de la historia vegabajeña, la memoria de la familia Martín, heredera de la vena de amor y quien nos aclara todas nuestras dudas con una claridad absoluta de emoción y verdad.
Mañana es nuestro encuentro. Vale la pena asistir a ese manjar histórico donde todos los astros parecen coincidir para esa celebración.
