Incumplimiento del deber

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En los últimos tiempos el ambiente del Gobierno Municipal es festivo. Lo celebran todo para motivar la percepción positiva de quel alcalde es dinámico y cumplidor. Sin embargo, voces que aparecen en Vega Baja Te Informa, le señalan muchas deficiencias en el servicio público.

Hoy por ejemplo, se suspende el servicio de Trolleys porque según nos informaron en la Casa Alcaldía, conflije con una fiesta que tienen los empleados municipales varones de un día de actividad en la bolera de Barceloneta. Faltando esos empleados, no habrá algunos servicios para dispensarlos a los vegabajeños, por lo que el alcalde parece creer que si éstos no van a estar, no hay que viajar al pueblo ni a otros lugares. Pero las oficinas municipales no son las únicas que los vegabajeños visitan en la transportación publica. Nuevamente falta un ordenado método alterno para prevenir problemas de los ciudadanos.

Son servicios incompletos o insuficientes y los empleados municipales no tienen que ver con este desastre de insuficiente supervisión y planificación.

Algunos familiares de los participantes de las actividades del Centro Pérez Melón se quejan de que no tienen aire acondicionado en el edificio y que en una de sus guaguas de transportación, igual. La falta de condiciones ambientales, en esta ola de calor, raya entre la negligencia y el crímen y más con personas de edad, que ya tienen sus condiciones de salud que les ponen en riesgo. La razón es que se están ordenando unas nuevas unidades de aire acondicionado para el edificio y no han llevado a reparar el aire acondicionado del auto, a pesar de los requerimientos.

Indiferencia, negligencia y falta de propósitos.

Otros se quejan de que la piscina municipal no está trabajando, al igual que la conocida Cancha Municipal de la que solamente queda el nombre. El Parque Atlético, al igual que otros espacios vegabajeños, sigue en ruinas con solo promesas. Las calles con boquetes siguen aumentando. La última excusa es que la planta de bitumul se quemó, pero antes estaba funcionando y no se tapaban los boquetes.

¿Cuál es la actitud de Marcos Cruz? La misma que tiene con la gente. El llega y no saluda y se va sin despedirse. Parece un robot, raras veces se ríe y de su boca sólo repite muchas de las mismas promesas de 2012, 2016 y 2020. Le añade lo que ha hecho y vuelve a prometer lo mismo y otras cosas nuevas que deja a la gente mirándose las caras preguntándose si está hablando en serio.

Ahora dicen que añadió una concha acústica para la Plaza para aprovechar unos fondos externos. Parece que no sabe la historia de la que el alcalde Luis Meléndez Cano demolió cuando llegó porque era antiestética y disfuncional. Claro, el ni había nacido ni ha leído esa historia y mucho menos la ha consultado con el que tiene al lado que es la voz de la experiencia. Ojalá que no repita la historia de hacer cosas que ya se descartaron en el pasado y que quiere hacer en sus sueños de pajaritos en estado de gestación.

Algunas de las cosas que ha hecho se han destruido porque no fueron hechas con los mejores elementos de construcción ni con intención de permanencia, sólo de impresionar, de dar una percepción de dinamismo y de ocupar su tiempo en cosas triviales. Jugar a la política partidista y de su intención de engrandecimiento no ha sido la mejor manera de trabajar la política gubernamental.

En su confusión, él se cree con el derecho divino de regir los destinos de Vega Baja y mezcla su religión personal con sus ejecutorias. Regresa las líneas al edificio de la Casa Alcaldía, pero lo coloriza con la cúpula roja popular antihistórica y el color verde antiestético lo que prueba un pobre conocimiento y hasta preferencia por la ciencia de la historia y la teoría del arte y de la arquitectura.

Esto puede que se relacione con la política partidista y así es. Pero sin pensar en los demás aspirantes de otros partidos, ni los que pueda elegir un pueblo mediante la nominación directa esto es un asunto de estlo de gobernar. La administración de un pueblo no se concede para culpar a los demás de los errores sino asumir la responsabilidad responsablemente de las faltas que nos afectan la convivencia en Vega Baja y plantear nuevas alternativas cada vez que parece que no se puede solucionar un asunto.

Hay muchas opciones de camino que nunca ha recorrido, hoy día está como la foto de Noticel, tirado para atrás. Sin pensar lo que hace, con una ausencia de buenos asesores o asesorándose con quienes no le muestran la opción de la excelencia.

Marcos Cruz es un político de carrera, lo que Melo Muñoz Mendoza llamaba carrerista político. Siempre ha estado cerca de trabajos relacionados al poder de su partido para su supervivencia económica y luego de ser alcalde, no tiene probabilidad de conseguir un trabajo de igual o mayor remuneración que el que tiene actualmente. Pero el pueblo de Vega Baja no tiene que resolverle su futuro económico a costa de las arcas municipales.

El camino a San Juan sólo lo puso en una posición vergonzosa por recibir en la cara lo que era anticipable. El prefirió creerse Don Quijote y pelear contra molinos. Eso es una actitud mental a la que está arrastrando a los vegabajeños. No fue estrategia política ni sano juicio al tomar decisiones, por lo que regresó a Vega Baja con el rabo entre las patas. Y eso ha pasado así en varias ocasiones.

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