
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Hace varios años, se aprobó una Ordenanza Municipal para celebrar el Día del Vegabajeño el 7 de octubre de cada año. Escogimos esta fecha a falta de un documento de fundación y por la tradición religiosa de ser el día de la patrona de Vega Baja. No hay otro mejor que celebrar en este aniversario nuestra existencia colectiva.
Fui redactor y redactor de ésta. Busqué el consenso y participación de todas las facciones políticas y se aprobó por unanimidad de la Legislatura Municipal.
El Día del Vegabajeño debe ser un día de reafirmación. Aquella Ordenanza estaba secretamente ideada para levantar la autoestima del vegabajeño, en aquel momento con una rama de gobierno ejecutivo incapacitado, de preferencias políticas y pillaje abierto.
Los que denunciábamos esos hechos desde el comienzo, fuimos relegados, perseguidos y vilipendiados. Esa actuación festinada y desenfrenada con conceptos vacuos y sin importancia, era la nota diaria.
Como en la Segunda Guerra Mundial, varios ciudadanos nos constituimos en células separadas con el propósito de combatir la ignominia y la maldad, conociendo el riesgo social de nuestra resistencia.
De un intento por rescatar un concepto que no se aceptaba en aquellos tiempos, nació el Diario Vegabajeño de Puerto Rico. Quisimos, en 2006, rescatar el poco orgullo que nos quedaba como vegabajeños de verdad que queríamos a nuestra ciudad, sin pretensiones materiales, sino solo cumplir con nuestra cuota para la resistencia colectiva.
Algunos historiadores dirán que dados los resultados al final triunfamos en nuestra visión. Nosotros sabemos que la misión apenas comenzaba pues el concepto era mayor que eventos fugaces de cada presente y que tenía que durar cuanto lo quisiera la asociación de personas comprometidas dentro y fuera de este pedazo de tierra.
No hay una nacionalidad vegabajeña, lo vegabajeño se refiere a los que desarrollamos este apego por nuestras tradiciones, costumbres y modo de vida, residamos o no dentro del territorio demarcado como Vega Baja.
Somos distintos, pero tenemos que estar unidos. Las ciencias sociales demuestran que cuando hay la emigración de miembros de un grupo para formar otro grupo, hay progreso. Nosotros, los vegabajeños, componemos todos los partidos y aun los que no pertenecemos a partidos, todas las religiones y aun los ateos, todas las profesiones, ocupaciones y hasta aquellos para los que creen humorísticamente lo que dice la canción del merengue que dice “el trabajo lo hizo Dios como castigo” o el “que no hace más ná” de la canción del Gran Combo.
El vegabajeño es también un objeto, grupo de personas, comercio, deportes. Dondequiera que haya una persona con ese sentimiento, hay un propósito común. El vegabajeño es también un ser en evolución, cuya definición no cambiará, pero tendrá cada día nuevos matices.
Cada vez que llegue el 7 de octubre, acuérdense de felicitar a sus compueblanos vegabajeños y elevar su imaginación para que esta llama sea eterna.
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Publicado en Historias de los Vegabajeños: Primera Parte, Ser vegabajeño es un sentimiento, 2024, Cap. 25, Pág. 103.
