En la semana de la desinformación pública lo que parece y es y lo que parece y no es

PPor Thomas Jimmy Rosario Martínez

¿Se acuerdan de la canción Los Ejecutivos, que canta Danny Rivera y que escribió la argentina maria Elena Walsh? Sus primeros párrafos dicen así: «El mundo nunca ha sido para todo el mundo, más hoy al parecer es de un señor que en una escalerita de aeropuerto cultiva un maletín, pero ninguna flor. Sonriente y afeitado para siempre trajina para darnos la ilusión de un cielo en tecnicolor donde muy poquitos aprendan a jugar al golf. Ay, qué vivos son los ejecutivos qué vivos que son del sillón al avión del avión al salón del harén al edén siempre tienen razón y además tienen la sartén por el mango y el mango también».

Los incumbentes y aspirantes son así, vanidosos, con la apariencia de seguridad y sapiencia, pero cuando uno los examina en el fondo, son seres vulnerables e imperfectos. En estos tiempos, les ayuda el conocimiento de estrategias de publicidad del cual se benefician cuando ejercen su poder y recursos que son ajenos, los proyectan como si ellos fueran los dadivosos.

En realidad, usan nuestro dinero aportado en contribuciones muebles, inmuebles, de ingresos, arbitrios y demás aportaciones al fisco que ellos mismos se agencian por medio de las imposiciones económicas. Algunos de los incumbentes le pierden el respeto al dinero ajeno y utilizan personal y equipo oficial para hacer su propia publicidad, a otros les cuesta más trabajo, pero igual es el producto de su acercamiento a los electores con mentiras, medias verdades, cuentos tétricos o de miedo y anuncios de atracción hacia ellos y de repulsión hacia los demás.

¿Recuerdan cuando la legisladora municipal popular Cielo Avilés, viendo lo poderosa que era la caravana de Madeline Pichardo Riestra la quiso minimizar gritándole «Los carros no votan»? ¿ O cuando la otra legisladora municipal popular Ivonne Gaetán me imputó falsamente la comisión de delitos en un turno ante el pleno y para récord solo para establecer balance con lo que yo escribí sobre el alcalde y la legislatura municipal?

Sin embargo, esa estrategia de defensa, de rallys y caravanas la usan todos los candidatos, incluyendo el de la dama alegadamente religiosa que da la vida por Marcos Cruz Molina. En estos días tuvo una caravana, con destino a la parte sur de Vega Baja. Lo mismo se puede decir de los afiches de los candidatos y la propaganda escrita y proyectada en los billboards. Eso no vota.

Lo que se quiere transmitir es una idea de que ese candidato está presente para que uno se lo lleve a la mente y de la mente a la cruz en la papeleta. Es un agente persuasivo para la estimulación con un propósito. No importa si es un automóvil o dos en un rally o si los rótulos son más grandes o menores en tamaño, es una manera de contacto mental y sicológico que obra con respuesta. El problema es que la impresión o la percepción que se proyecta no es reflejo de la sustancia que tiene el candidato.

Tomemos por ejemplo los incumbentes locales. Los de poder son el alcalde y los legisladores municipales. ¿Tenemos acaso un inventario honesto de cada uno de ellos que nos permita reelegirlos porque son buenos o mejores que los de otros partidos? Eso no existe y si existiera, de seguro pudiéramos no elegirlos, porque han usado mal ese privilegio de regir nuestra ciudad de forma óptima. Cuando organismos independientes como ABRE Puerto Rico nunca le ha dado más de una calificación promedio («C») al Gobierno Municipal de Vega Baja y al del municipio continuo que sólo tiene un cuatrenio le ha dado «A» por dos años fiscales seguidos, alguna diferencia de ejecución ha habido entre los incumbentes. Y conste que la alcaldesa de Vega Alta está en su primer cuatrienio y es mujer. ¿Hará falta una mujer en sustitución del actual alcalde de tres términos?

La mayor parte de los legisladores municipales no trabajan con humildad. Entre ellos, se siguen llamando con el descriptivo de «honorables» entre ellos mismos, cuando eso es un adjetivo atemporal y que hoy día tiene que ganarse socialmente y no ostentarse por titulo del cargo. Es como el «don» que precede a un nombre, que está en desuso. Donde últimamente lo vimos fue en las escrituras hechas por notario público y de vez en cuando al tratar a un anciano. Es uno de los autobombos que hemos hablado también anteriormente. Se le decía al que tenían propiedad. No sé por lo tanto si al Presidente de Estados Unidos Donald Trump en Puerto Rico le dirían Don Donald. Sería repetitivo. Carmen Jovet y Sila María Calderón han rechazado constantemente el «doña». De hecho, eso no lo aceptan las personas humildes, porque crea distancia social instantáneamente. Algunos, que se sienten inferiores, lo aceptan porque eso engrandece su ego.

Una imagen no dice lo que una persona ha hecho ni puede anticipar lo que va a hacer. Y puede llenar cuartillas en un opúsculo o en un anuncio diciendo maravillas, pero sabemos que eso es para llenar los oídos, ojos y mente de otros. Por eso, hay que informarse mejor y desarrollar la intuición para detectar lo que hay detrás de lo que parece y es y lo que parece y no es. Lo demás es contaminación de espacio, sonido y visuales.

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