Historia del Humor Vegabajeño (2009)

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En todo el mundo, el humor siempre ha sido una alternativa de visión sobre las ejecutorias de los incumbentes, jefes de estado y administradores de la política en general. Mientras estudiaba medicina en España, el futuro vegabajeño José Gualberto Padilla escribía en periódicos sus críticas al gobierno caricaturizando lor regentes con imágenes literarias comparándolos con animales. De ahí se produjo su primera obra Zoopoligrafía que publicó el también vegabajeño Gaddiel Francisco Ruíz Rivera.

Hay varios escritores vegabajeños del siglo XX en revistas y periódicos locales que satirizaron a los políticos y que hemos abordado anteriormente, como Agustín Alvarez Rodríguez. Algunos eran contrarios dentro de los mismos o diferentes partidos que objetaban a los incumbentes y a los políticos de cada época. Lo mismo ha ocurrido en el nivel estatal con gobernadores y presidentes, utilizando la burla, la interpretación o la hiperbolización para describir a éstos. En ocasiones se obra anónimamente.

Carlos M. Ayes Suárez, quien fue director de la Oficina de Arte y Cultura por breve plazo, renunció por diferencias con su jefe inmediato, el alcalde Edgar Santana Rivera y se convirtió, instantáneamente en su mayor crítico durante su incumbencia hasta el extremo de pasarse a las filas del Partido Popular Democrático y apoyar al candidato en 2008, Luis E. Meléndez Cano.

No solo lo combatía en El Diario Vegabajeño con ataques virulentos, irónicos y directos a su desempeño, sino que comisionó a un artista para que ilustrara unas caricaturas con circunstancias de la vida real sobre el alcalde Edgar Santana, en las que él redactaba la parte escrita de los parlamentos.

Fueron nueve caricaturas las que se hicieron y se publicaron en El Diario Vegabajeño. El número cuatro trata de la comparecencia de Edgar Santana en un lugar donde se le grita y le hacen una pregunta incómoda al alcalde sobre sus antecedentes educativos.

En el primer cuadro parece ser en el estacionamiento público a las afueras del pueblo, donde se estaba celebrando las fiestas de pueblo. En la tribuna se recrean dos retratos grandes del alcalde y a su lado, dos guardaespaldas fuertes y fornidos, algo que acostumbraba el alcalde para protegerse por temor a que lo atacaran de alguna manera. Entre el público uno le grita «quedao», otro «desertor escolar» y un último «colgao». Eso, como consecuencia de que el programa político que el alcalde había presentado en el año 2000 y en el 2004 tenía referencias de que había obtenido algún grado asociado y buenas calificaciones, lo que nunca ocurrió.

En el segundo cuadro aparece admitiendo que había desertado por malas calificaciones, pero diciendo en su defensa que al igual que él, Einstein no había estudiado. Eso, como otras instancias en que decía cosas falsas o absurdas, fue motivo de la crítica humorística.

Hoy día el Humor Vegabajeño se ha diseminado, pues hasta el alcalde Marcos Cruz, renuente por doce años, lo acepta y se vacila a sí mismo, publicando otras ocurrencias. Con su nueva postura, posiblemente eleccionaria, ha callado a algunos de sus acólitos ignorantes, aburridos y agriados por la vida que lo consideraban como una falta de respeto hacia el primer ejecutivo y nos criticaban. El alcalde dice que consultó a sus padres, parientes y dolientes para aceptarlo.

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