
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Si por algo se ha destacado la familia Colberg es por ser luchadora en la política y ser populares. Conocí a su padre Severo Colberg, quien fue presidente de la Cámara de Representantes en una situación de alianza para lograr que se lograra hacer que ese cuerpo pudiera operar en 1980 luego de unas elecciones de resultado complicado como lo que ocurrió en 1942 con la participación de Rafael Torrens Arrillaga. Este, siendo del Partido Socialista se unió a los populares para acelerar la legislación. Colberg padre lo hizo con el Partido Nuevo Progresista, con el mismo propósito, pero sin cambiar su ideología ni partido político.
Uno de los hijos de Severo, Jorge, quien ha ocupado varias posiciones en el poder ejecutivo de Puerto Rico, se desempeña en los medios como un informador y analista histórico y contemporáneo, además de profesor universitario. ha dado un paso en favor de la puertorriqueñidad al aceptar ser parte del Comité de Transición del nuevo gobierno electo. Pero lo que es más importante es su justificación, porque ha sido fuertemente criticado por la gente de su propio partido y hasta amenazado con ser expulsado del mismo.
Ser puertorriqueño primero y luego popular es una confesión importante. Es el orden de prioridades que precisamente desde mis escritos he estado postulando desde hace años, pero en referencia a Marcos Cruz y con el tema del vegabajeñismo. No es menos popular por haber aceptado una posición que ayuda al partido contrario al que milita, es el servicio público que se le da a la patria por encima de toda otra consideración.
He dicho que el partido, eso mismo es, un partido. No es el todo. En el caso de los que se dedican a asuntos nacionales deben defender primero a los estadounidenses que a los partidos Demócrata y Repulicano. En el caso de los puertorriqueños, la atención y el esfuerzo debe ir más allá que los partidos porque los partidos desaparecen, dejan de ser importantes, se consolidan con otros o cambian sus nombres para adecuarlos al presente, pero la importancia de ser puertorriqueño es siempre más importante y prioritaria.
En los vegabajeños, los poderes del pueblo también son más importantes que los partidos y de hecho, los partidos tienen un programa político, pero quienes gobiernan son los elegidos en las elecciones por todos los electores y no sólo los del partido del candidato votan por él. Nunca se ha elegido un alcalde popular o penepé, todos han tenido nombre y se deben a todos los ciudadanos, incluso a aquellos que no tienen identificación partidaria.
Jorge Colberg ha dicho algo que debe ser paradigma de todos, porque ser puertorriqueño, además de ser lo lógico, también es un sentimiento. Defendamos nuestra puertorriqueñidad como defendemos el vegabajeñismo y cuando personas nos iluminen con sus expresiones como la de Jorge, adoptémosla, porque de defender ciegamente hasta molestosamente lo que creía, ahora sigue un propósito más grande, como el que cree en el Dios de su corazón que es también donde reside el todo.
