
(Publicado originalmente en Diario Vegabajeño de Puerto Rico, 11 de diciembre de 2013)
Saludos.
Las tiendas llamadas colmados o cooperativas han cumplido una función social con el bienestar de residentes en comunidades . De mis vivencias en el barrio, la vida giraba entorno al vecindario y la tienda. Para ir al pueblo de Vega Baja tenían que existir razones poderosas : enfermedad , educación , ropa , recreación . Lo demás se hacía en el barrio.
Si era un recorte ahí estaba Don Goyo barbero de la comunidad. Para mi no había un mejor vecindario que el mio » Ojo de Agua » claro, esto es un sentido de pertinencia. En el vecindario se podían ver dos tiendas o colmados en aquella época. Cada colmado en una de dos entradas existentes.
El colmado »Cooperativa el Encanto» el cual administraba Don Alejo Méndez y la »Tienda Venegas» de Don José María Venegas Vega. Mister Venegas, como le decían, quien había sido maestro de escuela, con su hijo Hugo Venegas y Don Rafael Montesinos, atendían la tienda de la cual mi padre era cliente .
Para hacer una compra mi padre dejaba una nota de los artículos que se necesitaban para el hogar. Mister Venegas, como era la costumbre, apuntaba lo que se debía en la famosa libreta del » fiao » a nombre de «Don Hachísimo» como llamaba a mi padre por lo de Herminio.
En Navidad nunca faltaba luego de abonar o pagar lo adeudado el famoso aguinaldo no el género musical y sí regalo o donativo de ese tiempo festivo . Una caja surtida de nueces , avellanas, dátiles, turrón, lata de postre de pera, melocotón, cóctel de frutas y hasta un vino. Ello como parte de la Cena de Navidad para cada hogar que patrocinaban al » Colmado Venegas ».
Los residentes del barrio en porfía comentaban cual de las dos tiendas daba un mejor servicio . Lo cierto es que Don Alejo Méndez hacia lo mismo en la »Cooperativa el Encanto» al honrar a su clientela con su aguinaldo de Navidad.
Como pasa el tiempo y cambian las cosas. ¿Quiénes en estos días reciben un aguinaldo en Navidad de tiendas como fieles clientes?
Que gratos son los recuerdos que me hacen pensar en aquella cita bíblica »Porque no puedo dejar de decir lo que he visto y he oído» . . .
