Ojo de Agua


Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La comunidad del Ojo de Agua es una de las más afortunadas del mundo. Siempre el ser vecino de un cuerpo de agua como el mar, ríos, quebradas, lagunas y lagos significa vida, limpieza y salud. De hecho, cuando se iba a fundar un pueblo, uno de los requisitos era que tuviera un río hacia el oeste.

A Vega Baja le correspondió tener uno al este porque primero se fundó Vega Alta y al desprenderse el territorio el mismo río Cibuco nos ha servido para suplir nuestras necesidades de higiene y demás características y usos que tiene.

Ojo de Agua es una comunidad que fue habitada con personas de bajo nivel económico, que se fueron agrupando alrededor de un manantial que viene de las montañas por debajo de la tierra. El agua es limpia porque en su paso por los caminos de la roca en la zona cálcica va dejando sus impurezas hasta llegar a la abertura en el llano que por su forma se le llama ojo. En Puerto Rico hay múltiples lugares similares. En Aguadilla, por la existencia de uno similar, se le llama “La Villa del Ojo de Agua”.

En el pasado reciente hubo un movimiento por sus vecinos para hacer los alrededores del lugar en un sitio de turismo productivo. No se ha alterado el curso del manantial, pero se han instalado facilidades para los bañistas y se ha hecho un sitio seguro para el disfrute de la familia.

La misma comunidad ha invertido en su progreso. El que tiene espacio ha hecho estacionamiento pagado y los quioscos tienen una variedad gastronómica y de recordatorios. De vez en cuando hay música y hasta actividades religiosas. Parece ser una comunidad autosustentable, un destino agradable y seguro en las rutas de chichorreo de Puerto Rico.

Lamentablemente, no hay felicidad completa. El asunto de la gobernadora con sus familiares en La Parguera ha traído el asunto de Ojo de Agua como si fuera algo similar. Un político ha dicho que el Ojo de Agua es otro ejemplo de lo que se hace en otros cuerpos de agua y que el estado y la nación americana deberían entrar a “rescatar el daño” que han hecho los vecinos. Se compara a distintos lugares en las costas donde se han apropiado de lugares de uso público para fines privados.

Este no es el caso del Ojo de Agua. Los vecinos nunca se apropiaron de la explotación comercial o privada del lugar. En el lugar se redujeron los puntos de dispensación de drogas ilegales. Ellos lo cuidan, previenen su contaminación y facilitan que en tiempos de privación de agua, como en los huracanes Irma y María, haya orden en la distribución de los que recogen el agua cuando la autoridad de Acueductos se ha visto impedida de suplirla. Aun más, siendo un lugar de bajo nivel, es seguro para que los niños pasen horas de felicidad en el lugar.

El Ojo de Agua es un lugar de interés para los políticos, pero éstos no deben involucrarlo en sus planes, a menos que sea en coordinación con ese liderato existente. Si hay algo malo, seguramente los vecinos podrán ayudar a resolverlo.

Ojo de Agua es una comunidad de gente trabajadora. Aportan a la economía local y la de su barrio y sobre todo, con sus acuerdos y desacuerdos internos, ellos saben cómo darle continuidad y beneficio social a todo. Es como una gran familia extendida.

Debe darse loas a un lugar autosustentable que ha economizado dinero gubernamental para proveer un lugar único en Vega Baja y que sirve de ejemplo para todo Puerto Rico. No lo lleven al estiércol político que tanto mal hace.

Fototeca Jimmy Rosario 1401632 Ojo de Agua en barrio Algarrobo de Vega Baja 1950 Colorizada en 2022.

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