A mis familiares y amigos, les informo de mi estado de condición de salud y expresión de mi continuo agradecimiento por su solidaridad espiritual y emocional en este asunto.

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

El pasado jueves me sometí a la primera quimioterapia en Auxilio Mutuo, antes mi estado de salud no era bueno. Tenía mucha dificultad de pensar, hablar y un cansancio que me afectaba el caminar y estar de pie, sentado o acostado. No ingería muchos alimentos y estaba perdiendo peso.

Estoy consciente de que me han recomendado estar aislado y he seguido este consejo al pie de la letra. Pero no puedo de dejar de tener en mi mente que uno no se aísla de todos ustedes, que me han deseado tanto bien en todo momento, que han preguntado por mi y que en un orden desordenado he estado enviando mensajes escritos a todos ustedes sin que haya podido hacerlo completamente, porque son muchos y no quiero discriminar y menos entre los que me demuestran tanto amor.

Mi agradecimiento comoquiera es personal, no es colectivo.

Como mi primera muestra de agradecimiento es para Dios, creo que esto, con la petición al Dios de cada corazón de ustedes, sin importar cómo ustedes lo crean. Para mi es un deseo que por ser bueno se habrá de conceder cuando les informe. Quizás sea un día lejano, que mi cáncer del mesenterio ha sido derrotado. Mike Arroyo me aconsejó que mi primer agradecimiento debía ser para Dios y eso siempre hago, porque soy persona de fe y convencimiento.

Para mí, que como ustedes estoy compuesto de un alma y una parte física, me importa que cuando llegue el momento de la transición esté preparado para trascender al próximo encuentro y fundirme con el Inmenso.

Desde el mismo día después de la primera terapia he ido recobrando mi energía de forma maravillosa. Mi padre, callado desde que le informé la confirmación del cáncer hoy me dijo que notaba que estaba pensando y recobrando el poder hablar con coherencia y me felicitó. Con los hijos, nietos y sobrinos que he podido ver he sentido una infusión adicional de energía de la mejor que me sirve.

La asistencia de mi esposa Myrna y mis hermanas Flor y Jossie son también fundamentales en cómo estoy mejorando, creo que aceleradamente como me han dicho en relación con otros pacientes de cáncer similar, lo que es un aliciente adicional para mi autoestima en cuestión de salud aunque conozco la ruta larga prometida que aun debo recorrer.

Me pregunté al principio de las decisiones a tomar si entregaba mi problema de salud a la medicina natural en la que creo y la sigo parcialmente. El primer problema que me encontré es la ausencia de información documentada, mayormente anecdótica, sin usar el método científico. Sí hay sensaciones y resultados, pero no como en la medicina convencional. Sé que en la práctica hay también falsas y hasta perjudicables productos farmacéuticos pero la botánica tradicional tampoco es algo seguro para todos.

Segundo, la comercialización de la medicina es muy similar a la de los productos que se venden para obtener la salud en la farmacia de comprimidos y muchos de los que la promueven no me parecen confiables por el precio exagerado de los productos que promueven. Algunos médicos profesionales también se han contagiado de la comercialización de productos que crean. Pocos de ellos son farmacéuticos ni tienen récords propios de los productos que promueven y hasta dicen cosas que no debieran asegurar de eso.

En esto no quiero implicar la buena intención de los que encuentran que cargan mucha verdad con resultados excelentes en la medicina natural. Mi fe, no puede estar los creencia y resultados aislados aun cuando en teoría y práctica haya resultados confortables.

Para otras cosas, que no requieran urgencia cuando termine esta crisis regresaré a continuar estudiando y compartiendo información sobre la maravillosa arbolaría y yerbas al natural cuando se pueda y sea prudente. En este momento solo puedo tomarme el juguito de la fruta que con mucho amor mi hija Inés me prepara que se dice que combate el cáncer. Mi doctor de cabecera me dio permiso, dice que «como jugo, es bueno».

La tercera razón ya se las he mencionado, que es el tiempo, que en la forma en que iba progresando con un cáncer agresivo que había empezado a tender sus ramas por órganos cercanos no es algo que la medicina natural pueda asegurar que desaparecerá. Estoy consciente que una complicación obra también en contra de la medicina convencional, pero entre dos riesgos de cura, me parece que el de la medicina científica, con estadísticas y medicinas bien estudiadas y practicadas, llevo una ventaja en esto. Cuando aún no se había determinado lo que tenía mi yerno Felipe Collazo me fue a visitar al hospital en que estaba recluido y me informó en términos generales el proceso curativo cuando se encontraba cáncer.

Algunos médicos especializados no quisieron o no se atrevieron a intervenir por lo vascularizado del mesenterio (temían una hemorragia y que el intestino muriera, nadie puede vivir sin intestino. La paradoja es que tengo sano ese órgano, pero depende del mesenterio para su salud).

Un cirujano oncólogo que fue asertivo en su diagnóstico y en la segunda biopsia que me practicó encontró células cancerosas que pudieron identificarse como grandes tipo B. Luego vinieron muchos análisis, tomografías y hasta dos Pet Scans.

No obstante, sigo agradeciendo la información de los amigos y profesionales de ambas posiciones por la salud. Estoy abierto a conseguir la verdad intelectual, pero en el momento de la crisis, optó mi fe por la medicina que ha creado la rama de la oncología. Si me equivoco, mi experiencia comoquiera servirá para que en el futuro ustedes puedan tomar mi decisión como referencia si alguna vez en la que cada uno de los que padezca lo que yo tengo, tiene que tomar la decisión que tomé.

Tengo la esperanza que tan pronto tenga más energía, continuaremos el diálogo sobre la historia de Vega Baja y los asuntos cotidianos.

Mis gracias a todos ustedes nunca se acabarán. «Que siga la llama encendida» (esta frase se me ocurrió tomarla de otras causas como lema en este experimento de vida que estoy pasando por la velas que prendieron por mi salud mis sobrinos Alex y Carola en cada iglesia católica que visitaban en su viaje reciente a Europa).

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