
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Vega Baja es afortunado de ser un municipio con una costa diversa y repleta de historia. Sé que no parece que un recurso natural tenga esas características que enuncio respecto a la historia, pero así ha sido. Mirémosla de cerca y hacia atrás en el pasado.
En una de las acepciones de la palabra costa, ésta proviene del gallego y del latín como “lado”, “costado” y ” costilla según la Real Academia de la Lengua y se define como orilla del mar, de un río, de un lago, etc., y tierra que está cerca de ella. Son sinóninos los siguientes: litoral, orilla, playa, ribera, margen, borde, costera.
La costa de Vega Baja está al norte de Puerto Rico y en la colindancia con el Océano Atlántico. Es discontinua en su relación entre el mar y la tierra porque una porción de tierra se encuentra en el este y es interrumpida por la salida al mar del río Cibuco. Además, ocasionalmente las escorrentías y la Laguna Tortuguero salen por tierra.
La topografía natural con pequeños acantilados, rocas y el ser humano también han realizado alteraciones que no permiten caminar libremente en ninguna dirección ni utilizar la orilla para atracar embarcacioes en muchos sectores.
Aunque no puedo ofrecer detalles para evitar el vandalismo y robo de artefactos aborígenes, gran parte de nuestra costa ha estado repleta de material aborígen de mucho valor arqueológico. De hecho, hay sectores ya identificados donde hay petroglifos, eterramientos de indígenas, donde no se pueden explorer los yacimientos a menos que sea mediante una autorización y personal arqueológico autorizado. Esa es una historia que está pendiente de ser explorada.
Otro momento de la historia que aun esta presente, aunque de manera no aparente, corresponde a la participación del gobierno de Estados Unidos cuando instaló y operó la base militar de Tortuguero para la Segunda Guerra Mundial y para el coflicto en Corea.
En la costa se establecieron estructuras de puestos de vigilancia que duran hasta nuestros dias. Frente a unos condominios también se estableció el campo de tiro al blanco, donde están sepultadas inumerables balas que se disparaban desde detrás de la Carretera 686 en dirección sin interrupción por estructuras hacia el mar de frente.
Y si no nos hemos dado cuenta, la “peña” de la Playa Puerto Nuevo es un monumento vivo de la historia, pues tiene inscripciones de personas que visitaron la playa dejando, nombres, palabras, fechas y dibujos y en la roca. Esos pudiera considerarse como unos petroglifos modernos, a la usanza de los que dejaron inscritos los aborígenes en las rocas que en ocasiones cubre la marea en el camino a Cibuco.
