Las notas místicas ocultas en Susurros de Intrépidas Alas, por Isabel Zorrilla

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Conocí a Isabelita en 1969 en en La Biblioteca, pero no en la del Colegio Regional de Arecibo donde estudiábamos, sino en un restaurant que tenía ese nombre donde aprovechábamos los especiales de almuerzo y dialogábamos sobre distintos temas. Aunque era obvio su talento, no vi indicios (y posiblemente no tendría los elementos para tenerlos) de que Isabel pudiera convertirse en una escritora de sutil estilo pero aun más, de mensajes subliminares de pensamientos místicos y espirituales profundos.

Quiero confesar tener tres libros que encontré de ella y que sólo he alcanzado hasta el momento a leer el último que es el primero para mi, aunque he atisbado miradas de sus contenidos. Me refiero a El limpiabotas de Don Pedro y El Sonido de su Sombra, que fueron publicados anteriormente y cuya lectura tengo pendiente.

Lo que digo haber encontrado no fue objeto de análisis en la excelente introducción que hace al libro Susurros de Intrépidas Alas la profesora Dra. Ana A. Marchena Segura. Para mi, como he dicho, Isabel tiene un estilo al escribir que he dicho sutil, pero que sumaría decir que es de los que yo considero como adictivos por su contenido subliminar y simbólico conque compone sus palabras.

A medida que uno lee el primer poema, quiere seguir leyendo hasta el último y al llegar al último, queda la insatisfacción…de que no hay más. Y yo hubiera querido más de todo. No porque lo que hubiera hecho fuera insuficiente, sino porque me quedé con el gusto que dio a mi alma. Me conformo con la relectura, buscando satisfacer mi sed.

Leo poemas buscando el pensamiento que quiere transmitir el autor. No soy crítico literario, ni estoy entrenado para ello. Miro lo que el poeta piensa pues me permite explorar nuevas ideas u otras maneras de expresar las mismas cosas. Para mi, ahí está la creatividad distinguible entre unos escritores y otros.

En Armonía encontré el mensaje de la unidad del todo. «Como es arriba, es abajo». Su ubicación como primer pieza dentro del libro es significativa. El Todo es Dios y Dios tiene que estar primero. Desde el primer verso al último de este poema, la autora se ubica como parte del universo que no es otro que el Dios omnipresente que aunque no menciona, lo describe con las palabras alianza divina y la multiplicidad de inclusiones que hace.

En Cada Vez habla de la respuesta inmediata a cualquier estímulo sensible como una necesidad de sobrevivir. Lujuria tal vez lo sea por definición, pero cuando no hay daño a terceros al menos hay amor propio y necesidad humana. Aunque no haya compromiso entre los protagonistas. Bien logrado.

A veces la tristeza es la antesala a la esperanza. Dime ¿por que? es el grito que sale de la inconformidad por un juicio de valoración cuando hay tanta energía por compartir. Benditos pies es dedicado al principal instrumento de movimiento que es lo que forma todo en la vida, usualmente ignorado por los poetas, aquí encontramos un reconocimiento casi tributo como si fueran primera y tercera persona a la vez, logrando ese efecto de valoración tridimensional tan sublime.

Dentro de la poesía amorosa -que creo que toda lo es-, me gusta la entrega generosa e incondicional de Te Ofrezco lo que Soy, «Te ofrezco este repertorio de palpitaciones, acompasadas al ritmo del amor, que mi corazón ejecuta una y otra vez». En Preguntas se hace las preguntas existenciales todos nos hacemos, sin la habilidad de Isabel para traducirla en detalles sensibles de poesía.

Renacer tiene las palabras precisas sobre la creencia en la reencarnación. De hecho, la menciona por su nombre y describe su proceso. No se si es creyente de ese concepto o es un ejercicio de pensamiento, pero para mi que creo en ello, tiene los argumentos precisos.

Nunca había leído una descripción tan hermosa para describir el encuentro con un arcoiris, como lo hace en «Por si me encuentro el sol». Hasta el título esconde lo que constituye el verdadero encuentro. En «Testigo», creo que es un reconocimiento a la labor de los escritores, en la búsqueda y descripción que hacen del significado de la humanidad y la creación de realidades alternas.

En otros tiempos se buscaba la conversión de metales simples en valiosos en una equivocación y ambición material de poseerlos. Si existe un poema que describa la verdadera Transmutación es precisamente ese que lleva ese nombre, que trata de la transformación de valores que no son materiales, con ejemplos y la conclusión de que la poesía transforma. Eato era lo que los verdaderos alquimistas buscaban.

Seguramente habré de encontrar más elementos de todo tipo en su escribir que no he podido ver en las primeras lecturas. Su estilo, lenguaje, mensaje y significado es para mi una labor de perfección y elegancia.

Después de leerlo, considero que sin querer para mi, el Susurro de Intrépidas Alas sale volando en el ambiente que crea con esos versos, traduciendo en sonidos celestiales su trepidar.

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