
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Mi sobrina Carola me envía un recordatorio:
¨Saludos. Espero que se encuentren bien. Hoy me levanté pensando que es 7 de octubre, día de Nuestra Señora del Rosario y día de los vegabajeños. Evidentemente, como católica y vegabajeña esta fecha es muy importante para mí.
En primer lugar, la advocación mariana de Nuestra Señora del Rosario tiene un lugar muy especial en mi corazón, ya que ésta es la parroquia que me vio nacer y donde serví por muchos años. Igualmente, es imposible olvidar esta celebración porque fueron muchos los años en que participé del novenario a la virgen.
En segundo lugar, este día tiene otro significado ya que nos recuerda a los vegabajeños. Hoy viene a mi mente la lucha de tantas mujeres y hombres que formaron parte de este pueblo y que desde diversas instancias abogaron por el bien de nuestra gente. También pienso en los que hoy día siguen dando lo máximo para que nuestro pueblo siga hacia adelante.
Separo un espacio especial para felicitarlos a ustedes abuelo Jimmy y tío Jimmito, porque se han encargado de dejar un legado importante en la historia de nuestro pueblo. Cada foto tomada, cada historia escrita, cada investigación que han realizado, demuestra el amor a su pueblo en plena acción. Gracias por transmitirme esos valores de amor a la patria.
En el día de Nuestra Señora del Rosario, advocación mariana de Vega Baja, reconocemos la alegría de ser vegabajeños.
Con cariño,
Carola.»
Cuando me levanté esta mañana, solo lo hice con mis preocupaciones personales de salud y de mis propias tribulaciones íntimas de cosas por hacer durante el día. Al leer el contenido de esta buena vegabajeña, preocupada por la tradición, historia, presente y futuro nuestro, sentí haberme tropezado con la misma piedra del olvido de muchas veces anteriores.
A mi padre lo honró la Clase de 1978 al colocar su retrato en el desfile de clases graduandas del pasado domingo, lo que todos agradecemos, fue un gesto muy bonito. En cuanto a mi, fui quien redactó y promovió la resolución para celebrar el Día del Vegabajeño que se convirtió en pieza legislativa local hace más de una década y media.
Carola, de una nueva generación, tomó voluntariamente el batón y ha realizado en su vida y en su obra histórica un reto. Ha producido logros importantes para nuestra historiografía dentro y fuera de Puerto Rico en el tema vegabajeño y su gente.
El tener una espontánea reacción de recuerdo, que a muchos de los que hemos estado antes tardamos o no reaccionamos por agotamiento acumulado, frustraciones o porque la vida te va anunciando que todo tiene su final, dice mucho de las semillas que andan regadas en este bendito pueblo. Pero asoma una esperanza de muchas que hay por ahí diseminadas.
!Bravo! por los graduados de 1978, por todos los buenos vegabajeños que todos los días honran su gentilicio y por Carola.
