[Análisis] Complejo el panorama de Puerto Rico de cara al Clásico Mundial de Béisbol

Francisco Lindor (Foto Redes / WBC)

No hay dudas de que, a tres días de que los equipos deban someter sus ‘rosters’ oficiales para el Clásico Mundial de Béisbol (WBC, por sus siglas en inglés), recibir la noticia de que un Francisco Lindor, se une a las grandes figuras como Carlos Correa, Enrique ‘Kike’ Hernández, Jovani Morán, Víctor Caratini y Alexis Díaz, que no recibieron los permisos de las Mayores para jugar con Puerto Rico, es un soberano balde de agua fría, especialmente para un país que será sede de la primera fase a partir de la primera semana de marzo.

El sábado, el presidente de la Federación de Béisbol de Puerto Rico, el doctor José Quiles, amenazó con retirar al ‘Team Rubio’ de la competición si el presidente del Word Baseball Classic (WBC), Jim Small, no le ofrece cuáles fueron las razones que acompañaron la decisión de no otorgarle los permisos y los seguros a estos jugadores, y que ahora hacen de Puerto Rico el equipo de mayores bajas sensibles en la competencia.

Al reclamo de Quiles se le ha unido hasta la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, quien emitió un comunicado en donde exige igualmente que se reevaluen los criterios que ahora colocan en una considerable desventaja a la Isla en comparación con las demás grandes potencias.

Pero aquí, como bien mencionó Quiles al final de la entrevista que le concedió a Jay Fonseca el sábado, sabe que, aunque duela, hay otros elementos envueltos, que de seguro ni la mandataria del país conoce.

El contrato de Lindor con los Mets es de $341 millones por 10 años. Kike Hernández acaba de sumar otra sortija con los Dodgers de Los Ángeles en una temporada que ganó apenas $6.5 millones y espera regresar con los campeones.

Para Carlos Correa, la temporada con Houston se perfila en unas ganancias de $31.5 millones, y sus lesiones han sido varias. Y así las cosas, hay mucho dinero que estos equipos de las Grandes Ligas han puesto sobre el tapete de cara a la campaña de 2026.

Como bien dice Quiles, los equipos no deben interferir en los deseos de estos jugadores de representar los colores de sus banderas. Es un orgullo y hoy, hay muchas personas que han pagado grandes sumas de dinero para poder ver a todos ellos juntos en el terreno de juego cuando se cante ‘play ball’ en las tres principales sedes en marzo.

Sin embargo, la historia es la historia y no podemos olvidar momentos como el que vivió Edwin ‘Sugar’ Díaz en el clásico de 2023, quien luego de cerrar con broche de oro un juego para la historia, en medio de su celebración se lesionó la rodilla derecha y tuvo que ser sacado del parque en silla de ruedas. La celebración en el montículo le costó toda la temporada con los Mets de Nueva York, y aunque el seguro de la WBC pagó cada centavo de su inversión, los millones que se perdieron en el Citi Field Stadium por su ausencia no los cubrió el seguro.

Tenemos que entender que, más allá de un juego, de vestir los colores de una bandera y de pintarse todos la cabellera de rubio, estos grandes atletas dependen de mantenerse saludables todo el año para poder garantizar sus contratos, su tiempo de juego y su trabajo. El béisbol es su trabajo y las organizaciones son sus patronos.

A ningún patrono le gustaría darle una dispensa a un empleado para que, cuando regrese, tenga que lidiar con que no lo tendrá trabajando por equis tiempo. Esa es básicamente la situación que impera y con lo que realmente tienen que bregar tanto la organización del WBC como la Major League Baseball (MLB), es en tomar decisiones tempranas conforme a los rosters que presentan formalmente los equipos en diciembre y no esperar a tres días (3 de Febrero), de la fecha final para entregar listados, para anunciarles a los equipos que no podrán contar con algunos jugadores.

Puerto Rico se ha visto seriamente afectado. Ni Japón con un Shohei Otani, que tuvo una operación de ‘Tommy John’, le han puesto restricciones, y en el Caribe, solo a Venezuela le fue notificado que José Altuve no podrá jugar.

Esa parte, de que Puerto Rico tenga tantos vetos, también se presta para interpretaciones. Pero al final, hay que entender, fuera de una mentalidad de fanático, que el béisbol, como muchos otros deportes y profesiones, es un negocio. Los equipos, lo único que están protegiendo, aunque nos cause enojo, son sus intereses de cara a una nueva temporada. Ojalá que no haya más bajas, pero cuando el río suena….

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