
Dar siempre, siempre, es mejor que recibir, aún cuando aveces se siente que nadie lo nota y mucho menos lo agradece, dar de corazón es la clave.
Cuando tenemos la capacidad de darnos, de tratar de hacer las cosas bien, de buscar el bienestar de todos, cuando queremos que quiénes nos rodean se sientan queridos y valorados, sabemos que aunque cueste, al final somos quienes recibimos.
Poder poner una sonrisa en otros cuando menos se lo esperen, abrazar y brindar consuelo, escuchar con atención, son parte entre tantas de las cosas que podemos hacer para ayudar y que nuestro corazón sienta lo bonito de hacerlo.
No dejemos de dar, no dejemos de compartir, no dejemos de ser solidarios y de practicar la empatía con el mundo, porque según vamos dando nuestro tanque de amor se va llenando. Que nunca nos falte la voluntad de ayudar, que nunca nuestros corazones se endurezcan, que nunca olvidemos que mientras damos de corazón, el se continúa recargando.
Abrazo apretao desde mi
al tuyo. ¡Que tengas un lindo martes!
Vivian Raquel Jiménez
