60 segundos para reflexionar: Cómo nace la política sucia en funcionarios establecidos

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La política es una ciencia social con distintas variantes. La que más nos debe importar es la administrativa, que trata de cómo los gobernantes y funcionarios públicos ejercen sus deberes y responsabilidades en el curso de su término de trabajo. La pulcritud de sus ejecuciones ocultas y conocidas determinará cuan eficiente es ese empleado que contratamos y cuanto beneficio deriva el pueblo de sus ejecuciones. Su evaluación tiene que ser constante y debe contener, si todo está hecho de acuerdo a las sanas normas de administración, el principio de si ha sido fiel a su desempeño. En el caso de gobernantes, alcaldes, legisladores municipales, representantes, senadores, funcionarios públicos y otros nominados y confirmados para ejercer poderes en juntas administraciones o designaciones especiales, estarán sujetos a renovar su nominación mediante elecciones internas de su organización y luego la elección general.

En su evaluación por el pueblo, las instituciones fiscalizadoras y los medios de comunicación a veces aparece que el desempeño no ha sido óptimo o que continuamente el funcionario ha fallado en su ejecución. Cuando esto ocurre y se le señala, raras veces se aceptan los errores. En su lugar, se adopta la posición de mantenerse en que no hubo fallas, que las fallas estuvieron justificadas, que hay una explicación para todo o que es culpa de la otredad. También, al alguien que está en el medio del señalamiento que se da a conocer, se le va a imputar tener agendas o intereses de por medio, lo que se llama culpar al mensajero. ¿Porqué esa actitud?

La principal razón es una sicológica, el miedo. El funcionario ha logrado un estatus social donde se le ha encumbrado a una posición administrativa por sus méritos aparentes de ser una persona honesta, dinámica y diligente. Un tropezón en sus funciones significa una caída en su ego personal. A los que se les ha elevado, quieren mantenerse en ese grado de estima pública. La otra razón es el dinero que se ganan, que muchos de ellos, en su vida privada, jamás hubieran podido ganar una cantidad similar y ya se han acostumbrado a esa comodidad económica que les puede provocar problemas financieros, si no la tienen. Esta segunda opción es, usualmente, la de los carreristas políticos. Hay otras razones, pero esas son suficientes, cuando no ha habido dilapidación de bienes por fraude para basamentar el propósito de que el temor de la pérdida de lo que se tiene, para lo que se ha luchado en la vida.

Es en este momento que nace la política sucia. A muchos políticos se les hace difícil la aceptación y entonces optan por la negación de a veces hasta lo obvio y atacan con ideas bien elaboradas o reacciones instantáneas absurdas y detrimentales contra los demás. Sus mensajes pueden ser ciertos en parte, pero distorsionan o magnifican la verdad para que aparezca grotesca, inaceptable y hasta asuntos de carácter y moral de los demás.

Esto ocurre generalmente dentro y fuera de las organizaciones de los líderes y de los que pretenden gobernar. El celo es la constante real pero la diatriba, la demagogia y las puñaladas traperas, como se decía en un viejo tango, se hacen visibles para tratar de cambiar la percepción pública de ser el mejor.

Se da entonces en la realidad la explicación irracional de una salsa, también vieja, que dice «quitate tu, pa’ ponerme yo». Cuando no se alcanza la excelencia, no hay más que eso.

Un comentario

  1. Debemos orientarnos en favor del pueblo, de la gente del pueblo. A la larga quienes tienen la facultad y el poder de subirnos o bajarnos con so voto son ellos.

    Acostumbran durante tres años a maltratarlos y el cuarto año les ofrecen dulces para ganarse su voto de confianza.

    Pues no debe ser así, hay que trabajar duro durante los 3 años y 11 meses antes de las elecciones para que el pueblo vea la obra y que sea el pueblo quien revalue el trabajo realizado y pueda dar la nota final en las urnas. Que seamos transparentes con nuestra gente es nuestra mejor carta de presentacion.

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