
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Cuando comenzó Marcos Cruz Molina como alcalde de Vega Baja, le sugerí a Ana Avilés que el Gobierno Municipal, utilizando Internet, creara un medio de comunicación adecuado para que el pueblo estuviera informado de las políticas públicas, actividades y muy en particular de la labor que se hacen la Legislatura Municipal de Vega Baja. Incluso hablé de este tema con los primeros presidentes de la que tuvo la Legislatura Municipal en 2013, sabiendo que en otros municipios había hasta portales de las ordenanzas y resoluciones que de tiempo en tiempo se aprueban y los ciudadanos para ejercer sus derechos y obligaciones, deben conocerlos porque a veces se enteran de ordenanzas cuando son arrestados.
Se dice que la ignorancia de las leyes no exime del cumplimiento, pero cuando la ignorancia es propiciada por el estado, la culpabilidad es de funcionarios ineficientes, aunque se castigue al ciudadano.
Eso nunca se hizo, pero sé porqué. Es más fácil deslumbrar a un pueblo ignorante con medias verdades y percepciones equivocadas, que con la verdad. Y créanme, estoy muy decepcionado conque ese sea el rumbo que ha tomado esta administración.
A veces creo que esta manera de administrar es costumbre aprendida. Marcos Cruz algo debe admirar de su predecesor Edgar Santana cuando le sigue los pasos, según puede entenderse por sus últimas actuaciones. En el asunto de la Casona, por ejemplo, publicitó lo contrario a lo que hizo, sometiendo para la aprobación de la Legislatura la evidente pero negada resolución para privatizar y enajenar la Casona.
En los programas de Fiestas de Pueblo ha hecho lo que Santana, publicitarse personalmente en docenas de fotos haciendo generosas aportaciones y reconocimientos que listados, pudieran caber en una página con letra grande. Y quiere proyectar su imágen mediante autobombo con recursos municipales, sobre la realidad amañada sin tocar el excelente salario mensual de $7000.00 que recibe, mas las misas sueltas.
Recordemos el extremo al que llegó Santana con esa carrera desbocada de publicidad autobombo. Luego de que ya no podía usar los recursos municipales para esa actividad constante, por una orden de la jueza Raquel Irlanda del Tribunal Superior de Bayamón, tuvo que también desistir de sufragarlos con su propio dinero, cuando se entendió que estaba haciendo propaganda pública sobre su supuesta inocencia y la culpabilidad de otros utizando partes no oficiales de testimonios vertidos judicialmente.
Según relata la periodista Wilma Maldonado Arrigoitía, quien fue objeto de acoso (bullying) de parte de empleados y funcionarios públicos vegabajeños afines al alcalde mientras ella hacía la investigación de sus actuaciones, se le prohibió a Santana, a Inving Piñeiro y a fiscales y abogados, mediante una orden de mordaza, pautar anuncios en la radio o distribuir segmentos de grabaciones parciales de grabaciones de la vista preliminar celebrada en su caso.
«Hay que pelear el caso aquí. La batalla es aquí y no con tumbacocos, anuncios o afiches» expresó desde el estrado la Juez Irlanda.
Los manejos de la administración de Edgar Santana lo obligaron no solo esa orden de mordaza sino producción de documentos que le negaron a la periodista Maldonado quien a través de su medio, Primera Hora, logró el desglose de los mismos con orden judicial.
He dicho anteriormente que el pueblo tiene una deuda de gratitud con esa excelente periodista que trabajó arduamente para que la verdad surgiera sobre representaciones oficiales falsas que se hicieron en aquel tiempo en Vega Baja, pero no hemos aprendido de la historia.
Cuando se repiten actuaciones similares nos duele a todos porque sentimos que en algún momento en que tuvimos esperanza en los nuevos robles, fuimos engañados y aunque ya sabemos la verdad, ellos creen que nos pueden seguir engáñándonos.

Sabemos que el noble roble también aunque erguido y florecido también puede ser doblegado por el viento, cuya fuerza puede arrasar y llevarse todo lo que esté de frente. No se duerman con anuncios de bonanza que no es cierto.
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