
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
En el panorama de los partidos políticos vegabajeños hay dos partidos principales desde las elecciones de 1968. Uno, el Partido Popular Democrático, que ganó desde 1940 hasta 1972 y el Partido Nuevo Progresista, que ganó en los años 1976, 2004 y 2008. En los últimos tres eventos, el Partido Popular y su candidato a alcalde Marcos Cruz Molina ha ganado.
El PNP ha tenido, desde los dos incumbentes penepeístas, tres candidatos a alcaldes, uno que fracasó en la reelección por una mayoría abrumadora de récord y otros dos, por pela. El presidente actual del partido, Melvin Carrión, dijo que iba a ser el candidato, pero desgraciadamente, le ocurrió un evento de salud desafortunado que lo ha tenido fuera de acción, sin que a nivel local ni estatal se hayan tomado medidas cautelares ni remediativas en beneficio de la institución partidaria. Se dice, incluso, que el podría radicar su intención de radicar con una plantilla de candidatos a legisladores municipales y que otra candidata, la legisladora Evelyn Meléndez Marrero le contendría la candidatura a alcalde.
Mis preguntas, no conjeturas, porque no tengo respuestas, son las siguientes: ¿Está hábil física y mentalmente el buen amigo y ciudadano Melvin Carrión para una campaña primarista y otra electoral? ¿Podrá aguantar el empuje de la presión que significa tener que levantar dinero, trabajar en el diseño de un grupo político y otro electoral bien supervisado y trabajar hasta el cansancio sin que su salud se empeore o recaiga? ¿Habrá confianza del pueblo para depositarla en una persona que ha pasado por esos procesos?
Me pueden decir entremetido porque no soy de su partido, pero lo aprecio y distingo. Al igual que lo estimaba cuando participamos de una cadena de oración por su salud cuando cayó, quiero que su salud sea óptima en cualquiera de las circunstancias futuras. Si fuera su familiar, mi mejor deseo sería que renunciara a la política donde no hay nada seguro y que procurara conservar su vida en la mayor forma posible y por más tiempo.
El camino a una candidatura, la que sea, no es fácil. He estado en política al lado de los grandes candidatos y los chiquitos, de los honrados y los corruptos. He cruzado la isla en todos sus puntos cardinales apoyando nominaciones y renominaciones. A mi pueblo le conozco sus alturas y bajuras, y hasta sus cuevas, barrios y comunidades, gracias a la política. Se tambien cuando a veces es gratificante, dolorosa y traicionera.
Vengo de una familia política. Fueron parte de los creadores del Partido Popular. Mi padre recuerda a Muñoz Marín en la casa de mis abuelos acostado en una hamaca tomando café negro y fumando un cigarrillo o cigarro mientras caminaban «hacia la gran aurora». Con mi padre estuve desde niño en el Comité del Partido Independentista, del cual fue candidato a alcalde en 1960 y el del Partido del Pueblo ayudando a las labores electorales cuando no tenía la edad para votar. Cuando decidí ser estadista y miembro del Partido Nuevo Progresista una comisión de independentistas vino a reclamarle a mi padre el porqué yo asistía a las reuniones de la juventud Acción Progresista y no iba a integrarme a su partido. El les hizo saber que respetaba mi decisión como yo respetaba la de él.
En el PNP siempre había bulla. Había una división desde que desertaron del Partido Estadista Republicano sobre los verdaderos estadistas y los demás. Mi más antiguo recuerdo fue cuando Pepe de Jesús fue candidato a alcalde en 1964, cuyo comité municipal estaba en el Teatro Fénix. Los «republicanos» tomaron posesión simbólica del pedazo de calle de la José Julián Acosta y ningún popular pasaba por allí hasta que de madrugada decidieron cerrar el comité para que todos se fueran a la casa a descansar despues de la jornada electoral imposible de ganarle al Partido Popular ya Rafael Cano en Vega Baja. Algo similar vi cuando el PNP estuvo ubicado en el edificio que había dejado el tribunal de Vega Baja, en la esquina Betances y Muñoz Rivera.
En el 1968 no ganó el PNP pero como he dicho antes, el PPD se debilitó. Recuerdo a Moncho Román, vecino de casa, venir decepcionado de una actividad proselitista en la Plaza de Mercado de Vega Baja. «Doña Yuya, creo que vamos a perder» y así fue. La intervención personal del exgobernador Luis Muñoz Marín hizo que dos personas importantes de la cúpula del PPD fueran a buscar a Luisito Meléndez Cano en su farmacia para una reunión en Arecibo donde le indicaron que él sería el candidato en 1972. Primero tuvo que derrotar a su tío, el alcalde Rafael Cano Llovio, quien se postuló por el Partido del Pueblo como único alcalde o político del Partido Popular que cambiara de partido en ese año. Y por el Partido Nuevo Progresista a Marcelino Barreto Rosa, de quien recientemente ha dicho en una entrevista de Edwin (Win) Marrero que fue el candidato más duro que le tocó contender porque era tan decente, que solo podía hablar bien de él.
En el 1976, ganó el PNP con su Legislatura Municipal pero Luis Meléndez Cano fue reelecto por cruce de votos. Hasta las pasadas elecciones, los votos flotantes y unos pocos de los demás partidos políticos han permitido que ganen las planchas de Marcos Cruz Molina y el Partido Popular. Creo que para vencerlo en las próximas elecciones, si corre, el PNP debe empezar temprano a capitalizar, pues ya se estan yendo los penepés a «oler a paja de otro hogar», como dice la vieja canción de Mocedades«Tómame o Déjame».
La candidata Madeline Pichardo Riestra tiene una nueva filosofía electoral que está capitalizando apoyo de todos los partidos, aunque principalmente de gente descontenta de su propio partido y personas que no quieren más de lo mismo para el próximo cuatrenio. Su política personal es inclusiva, donde todos deben tener su oportunidad social y no unos pocos allegados al poder.
Ya comenzaron las candidaturas en su primer paso y en el PNP en Vega Baja lo que se habla es de que las cosas no pueden hacerse porque dependen de uno que ahora no puede y de otros que si no se unen al primero que no se sabe si pueda, hay que clasificarlos de traidores.
Por eso muchos dicen que la política es sucia y los mejores ni se asoman a candidaturas. Les gusta comer bueno pero no mezclar ni cocinar los ingredientes.
La pierna de tropiezo la pone cualquiera. Realmente parece que cada cual quiere su pedazo de poder pero no se atreven a dar el primer paso que es hacerse disponibles, como lo hizo Evelyn Meléndez Marrero o toman una iniciativa positiva que es apoyarla para romper la inacción y el dime y direte del que todos hablan en el pueblo.
Mientras tanto, el control del PNP en Vega Baja está en mute con una película de miedo sin argumento, libreto ni sonido, dejando que ocurra el festín al otro lado del río para luego en noviembre del próximo año quedarse de espectadores lamentados y arrepentidos por hacer nada en tiempo o en ocasiones, menos que nada y finalmente echarle la culpa al que creen que es el más malo. Así, todos pierden, nadie gana.

Gracias otra vez por su elocuente y objetivo artículo. Esperando que nuestro Presidente Melvin Carrion Rivera tenga pronta recuperación y siga trabajando como asta ahora lo a hecho, estaremos dispuestos para afrontar las decisiones que como colectivo se tomen. No obstante aunque el refrán dice «el calla otorga» y entendiendo la incertidumbre que el silencio causa en estos menesteres el silencio no confirma una decisión tan delicada que debe ser una en consenso para la seguridad de posturas y posiciones a tomar. Confío en la capacidad de cada uno de los componentes del partido PNP en V. Baja sin mencionar alguno por temor a que se me quede alguien, para tomar las decisiones que mejor convenga al pueblo.
Att, Jorge Luis Otero Otero (Delegado Precidencial)
Me gustaLe gusta a 1 persona