
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
El alcalde Marcos Cruz solo propaga públicamente lo que entiende son sus logros aunque muchos de ellos no tienen fundamentos sólidos o permanentes. Ultimamente su esposa Ginny sirve de cheerleader elogiando todo lo que anuncian en esa página, aunque no sea cierto o sea vano. Esa lealtad se entiende, pero debe saber que en la política todo el que opina se somete al escrutinio público y sufrirá la ingratitud de otros o la evaluación oportuna de los analistas, a favor o en contra. Dijo Harry S. Truman: “Si no puede soportar el calor, salga de la cocina”.
En ese plano no hay feminismo de escudo, es la ley de la selva política que sobre lo que su esposo pudiera cosechar ella puede afectarse. Recuerdo en los primeros días de la incumbencia de Marcos Cruz que me consultó sobre una resolución que preparé para la primera esposa de Edgar Santana para ubicar el trabajo de la primera dama. Lo vi como una buena oportunidad para una gran persona y que todavía creo que lo es y en todos mis escritos desde 2012 la he elogiado. No conozco nada malo de Georgina, ni la estoy criticando por nada. Pero hay otro Marcos Cruz, en la luz y en las sombras y particularmente en el anonimato, que hace muchas cosas terribles que no son buenas para los vegabajeños, cuya conducta puede afectarla de rebote.
Les había anticipado que el alcalde tiene un sistema establecido para espiar y controlar las instituciones privadas, particularmente las culturales y deportivas que reciben dinero o beneficios del gobierno municipal. Eso siempre ha pasado con los alcaldes y aspirantes. Como un ejemplo, les recuerdo la Cooperativa de Ahorro y Crédito Vegabajeña que el Partido Popular controló desde su creación y fue sujeta a los vaivenes de los políticos, culminando en una insolvencia y sindicatura hasta que ha sido rehabilitada en la última década. El Centro Cultural de Vega Baja es otra institución donde sus integrantes y directores eran un brazo político del Partido Popular hasta que los independentistas tomaron el control del mismo.
Sobre el Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao ya he escrito la tragedia del control que ejerce Marcos Cruz, quitándole la autonomía legal que tienen por mera y equivocada actitud de personalismo y figureo. También trató de imponer un Presidente en la Escuela de la Historia Vegabajeña y usurpó las funciones de clases de historia con un seminario de pobre aprovechamiento que incluso no repitió en agosto como prometió.
En su último discurso sobre el estado de las finanzas del municipio se atribuyó ser historiador, pero de ese otro embuste, como en el asunto de la Casona, no se ha retractado. Y hablando de la Casona, es bueno que los ciudadanos sepan que en la última sesión legislativa mandó a colgar la solicitud de investigación radicada por Edwin (Win) Marrero y los legisladores de mayoría, bajo sus instrucciones «para que eso no molestara» y la terminaron porque «el alcalde estaba haciendo lo correcto».
Lo último que está haciendo es divulgando información anónima falsa sobre la persona que el ha retado para la candidatura de alcalde de Vega Baja, la Licenciada Madeline Pichardo Riestra. Dándose cuenta de lo poderoso de ese reto y de que cada día ella gana más adeptos, incluyendo los que ya le habían profesado solidaridad y algunos que él creía controlar, por lo bajo difunde información falsa entre sus acólitos y otros candidatos, e incluso hasta en las altas esferas de su partido. Pero lo malo es que ya está exigiendo a personas que no controla, la lealtad a su candidatura. Todos esos desvaríos ya no son secreto como el pidió, sino que por su imprudencia, intolerancia y prepotencia, está granjeándose enemigos políticos de personas que creían en su capacidad para administrar y ganar elecciones. Su confrontación desesperada con los propios suyos le está perjudicando.



Una de las cosas de las que ha demostrado estar celoso, es cuando populares y personas de otros partidos se retratan con la candidata. Ha sido verbal y directo en exigir que el que está con él, no puede estar en una foto con ella.
Ella nos expresó que no sabe sobre este asunto pero que aunque en las fotos que publica hay amigos o personas que va conociendo o que conoce de hace tiempo, nunca ha dicho ni escrito que esas personas le apoyen en su candidatura, sino que es







un ejercicio de amistad y compañerismo entre populares, personas de otros partidos y personas de ningún partido. Agrega que ella es invitada frecuentemente a distintas actividades porque es reconocida y apreciada, lo que agradece. Muchas de las fotografías, nos dice, son reproducidas en las propias cuentas de las personas y en ocasiones, descubre fotos que ella o alguien de su grupo no ha tomado. Dijo también que hay fotos donde el alcalde aparece con ella y que políticamente no significa nada más allá que socializar.

«No esperen que critique públicamente al alcalde Marcos Cruz Molina, pero haremos todas las aclaraciones que sean pertinentes. No es mi costumbre y además, hablar mal de los candidatos contrarios lo prohíbe el Reglamento de Primarias del Partido Popular Democrática. Soy abogada, fui fiscal y mi vida está sujeta a la ley y el órden establecido. Creo en la política limpia, de frente y valiente, y esa es mi carta de presentación de cómo quiero hacer las cosas cuando sea la alcaldesa de los vegabajeños».
¿Es de temer el anonimísimo Marcos Cruz? No, porque está leído. El problema que tiene es que cada ataque que no se sepa de donde viene, se le atribuirá directamente a él, pues no hay nadie más en la historia del Partido Popular en Vega Baja que haya contendido una candidatura para la silla a la que él se apega con crazy glue.

Garrafales y notorios errores en la interpretación de las verdaderas prioridades de su Pueblo que cómo norte principal debe observar un alcalde, son el resultado de su escasa visión humana, política y social, en un claro desprecio de las necesidades de su gente.
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