Actualidad Política: Las dificultades de comunicación con el alcalde Marcos Cruz Molina

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

El alcalde Marcos Cruz Molina tiene varias dificultades para comunicarse. Es un as cuando un tercero, generalmente pagado, le da instrucciones de cómo lucir en un mensaje preparado para anunciar cualquier «logro» o metas alcanzadas de su administración, pero no puede comunicar toda la verdad con sus propias palabras.

Hasta su imágen se ve refinada en las fotos de promoción. Parece que dice cosas interesantes para nuestros compueblanos, pero son logros a los que no se ve beneficio en el progreso para los vegabajeños.

Tomemos por ejemplo el que acaba de anunciar públicamente de que consiguió 10.5 millones para varios proyectos, entre ellos para restaurar las instalaciones deportivas vegabajeñas. Habla de que FEMA aporta el dinero, cuando hace unos días atrás decía en Jugando Pelota Dura de que le habían aprobado 2 millones cuando necesitaba 5. En días se hizo la magia de la multiplicación de peces u ocultó información para provocar una sorpresa porque las agencias federales no trabajan de un día para otro ni dan más dinero del que se les pide. Lo cierto es que no puede haber dos lenguajes, uno para la isla y otro para Vega Baja.

En el ínterin, habló de que se pudiera cambiar el nombre de Carlos Román Brull al Parque Atlético en ruinas, por el de un jugador extraordinario del deporte de la pelota cuyo hermano tiene la cruzada de que se haga ese cambio. Pensando tal vez en seguir eliminando lo que hicieron otros alcaldes para que no se les recuerde y sólo manipular la historia para que esta comience con los «logros» de su administración.

Y entre comillas, usamos la palabra «logros» para su administración, porque a la usanza de los viejos políticos pequeños y grandes, está en busca de una gran obra «faraónica», visible y enorme, para ser notado, pues en lo pequeño no hay mucho que hubiera aportado que pueda ser notorio. Y mucho de lo poco que relativamente ha hecho, tiene sus problemas para apreciarlo como una gran obra. Todo hay que mirarlo de la vista de tope, quitando la hojarasca que él mismo ha creado con su autobombo y publicidad a costa del gobierno municipal.

Otra de las dificultades de comunicarse es que cuando algún vegabajeño talentoso pide que se le considere para un trabajo particular, nombra a alguien de fuera de Vega Baja. Les he dicho que tiene la costumbre de no querer a su lado personas de edad avanzada, mujeres ni personas de carisma e inteligencia que de alguna manera lo puedan opacar, por lo que si es de Vega Baja, no tiene oportunidad en su administración. Del personal que ha tenido y que hemos entrevistado, incluyendo contratantes que no son funcionarios, ninguno que ha terminado su periodo de trabajo, manifiesta contento con su participación.

Su principal negatividad es precisamente sus cambiantes moods emocionales y una obsesiva prepotencia lo que le hace temible e irrespetuoso para sus subordinados lo que se debe considerar otra dificultad de comunicación. Del personal que tiene, hay algunos con fidelidad personal, parentesco o necesidad personal como norte que han hecho permanente su estancia en el gobierno municipal porque no tienen a donde ir o se sienten cómodos en su posición, aunque saben que no hay oportunidades más arriba de su categoría. La única persona que ha tenido ese privilegio es su director de campaña, al que dicen que en un futuro incierto pudiera ser su sucesor.

Dicen que por su falta de práctica en hablar inglés, se le hace necesario comunicarse mediante intérpretes. Eso es un problema mayor, quizás por eso es que hay fondos federales que no se han utilizado, ni siquiera pedidos, estando disponibles. Fondos para el vertedero, para la sanidad del pueblo, entre ellos.

En una intervención ayer en su espacio no oficial pero oficial como alcalde anunció que «luego de un largo proceso hemos logrado por parte de FEMA la asignación de 10.5 millones de dólares para la reconstrucción del Parque de Pelota Carlos Román Brull. Debo mencionar que inicialmente solo nos habían otorgado 2.5 millones, pero gracias a Dios logramos evidenciar todos los daños y en la tarde de ayer recibimos la tan esperada llamada». En su mensaje comentó que el diez por ciento (¿un millón de dólares?) era aportación municipal. Los números ya no coinciden.

Pero lo que no dijo Marcos Cruz es cuánto de la construcción nos beneficia mientras se haga la construcción. Esa cantidad es mas de la mitad que tiene el presupuesto municipal de origen local, por lo que si la construcción es de un año, sería bueno preparar un escenario comercial, especialmente de los que proveen alimentos en guaguas rodantes para beneficiarse de la masa obrera que va a trabajar allí y que necesita satisfacer su necesidad alimentaria. Venta segura, es impuesto del IVU adicional para Vega Baja. Hay otras ideas para que Vega Baja se beneficie mientras se hace esa labor. Pero Marcos Cruz no menciona nada de eso, porque no tiene ideas ni quien se las sugiera.

Y al ritmo en que se hacen las obras en Vega Baja, con cambios de órdenes, dificultades que se presentan con problemas atmosféricos y sorpresas arqueológicas cuyo detalle nunca se revela y por la lentitud en el movimiento burocrático dentro del municipio, el término de un año para la reconstrucción que anunció el alcalde, es irreal, fantasioso y hasta intencionalmente dicho para que lo creamos en año de elecciones. Por eso es que el alcalde no entiende el idioma de la eficiencia, del cumplimiento de su palabra.

Marcos Cruz Molina ha creado una distancia entre el y gran parte de esta comunidad, por su afán de comunicarse en el idioma parco de su personalidad, porque en el idioma de la verdad en el que todos quisiéramos que hablara, tiene mucha dificultad. Hace falta quien no tenga un rostro tan hosco, que hable en un idioma que entendamos y que no nos deje vestidos y alborotados en nuestra esperanza de un Vega Baja mejor.

Deja un comentario