
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Nuestro futuro individual y como pueblo lo define en parte el buen juicio que nuestros ciudadanos ejercen cuando se votan en eventos electorales. Este año bisiesto, como es la tradición y la ley, los vegabajeños tenemos opciones para poner nuestra aportación a ese futuro escogiendo las mejores opciones en todos los niveles de nuestro panorama electivo para gobernar.
Las personas que elegimos escogen administrar una porción del poder público y tienen acceso a ideas, métodos y posibilidades de repartir el bien común, o sea, el tesoro disponible acumulado y convertirlo en beneficio para el pueblo. A veces tienen éxito pero también sus errores generan insuficiencias y necesidades que no habían originalmente o que se crearon o amplificaron durante sus incumbencias.
De acuerdo a la ley, los gobiernos tienen que dejar la mitad del presupuesto para un año sin gastar. Por eso, todas las obligaciones tienen que reducirse para dejar libre el dinero necesario para poder operar el gobierno municipal cuando la próxima administración asuma su responsabilidad. Aun cuando el alcalde sea el mismo reelegido, tiene que cumplir con esa disposición porque si no, viola le ley, pues nunca es cierta la reelección hasta que se cuenta el último voto, se certifica el ganador, es juramentado y es entonces cuando puede ejercer su cargo válidamente. Tambien tiene que preparar desde antes la información que luego compartirá con el Comité de Transición que se crea cuando hay un cambio de poder.
El primer informe de transición que hasta ahora hemos encontrado en nuestra historia local se dio cuando el teniente a guerra Manuel Negrón le entregó los documentos municipales existentes acumulados al alcalde elegido bajo el nuevo orden de la Constitución de 1812. Los últimos dos se dieron en 2004 cuando Edgar Santana ganó la posición de alcalde y se creó el Comité de Transición entre la facción de gobierno de Luis Meléndez Cano y la nombrada por el alcalde entrante y luego en 2012 Marcos Cruz Molina con su comité como alcalde entrante y la administración de Iván Hernández. Eso significa que las dos transiciones en los últimos veinte años se ha dado entre alcaldes de distintos partidos. Posiblemente el Partido Popular nunca haya tenido una transición con otro alcalde popular, pues Angel Sandín, el primero alcalde popular (1941 a 1958) falleció siendo alcalde.
Luisito Meléndez me dijo ayer que no hubo ningún tipo de transición en 1973 cuando comenzó como alcalde de Vega Baja. Recordemos que hubo una agria disputa con su tío al cual le ganó primero la presidencia del Partido Popular y la nominación como candidato a alcalde mientras Rafael Cano se postuló por el Partido del Pueblo. Luego Meléndez Cano ganó el cargo en las elecciones de 1972 contra su más fuerte rival que fue don Marcelino Barreto Rosa, del Partido Nuevo Progresista. Para conocer las finanzas del gobierno municipal, Luis tuvo que reunirse a escondidas previo a su juramento con Julio Mojica, quien era el Auditor y Tesorero Municipal. Así fue conociendo las interioridades del funcionamiento de la administración económica hasta que logró entender todo por información escrita, verbal y su propia experiencia.
La premisa inicial conque tenemos que ver estas primarias de partidos principales es que quienes salgan electos pueden ir clarificando el panorama de los que pudieran estar administrando en enero. Supongamos que gana el alcalde Marcos Cruz, se abre el panorama de posibilidades para su reelección. Si la diferencia en votos es significativa, es posible que gane las elecciones en noviembre aun con la abstención o los votos que emigren a otros partidos. Si gana la elección primarista con poco márgen de ventaja, tendría que trabajar a los de la facción de Madeline Pichardo Riestra para convencerlos de que voten por él.
Si se da la migración de otros partidos a votar por la dama, esos serían más difíciles de convencer y estaría Marcos Cruz con problemas para ganar en noviembre.
El candidato del PNP, Nixon Rosado ha advertido esta posibilidad y trató de persuadir a los penepeístas con el argumento de que «serán vistos» los que entren a un colegio popular a votar por Madeline Pichardo Riestra. Ese es un acto público, independientemente del voto secreto de cada elector que vaya a depositar y por quien vaya a votar. Pero recordemos que el miedo que a veces crean los políticos, es parte de la campaña de cada uno para atraer las sardinas a su fuego.
Independiente de quien gane en la primaria del Partido Nuevo Progresista, si gana la candidata Madeline Pichardo Riestra, habrá una nueva administración en Vega Baja que puede ser popular o penepé ya que Marcos Cruz estaría fuera de elegibilidad para reelección. Eso trae unas implicaciones que dependerá de quién salga victorioso en la primaria del Partido Nuevo Progresista.
Como quiera, los resultados de estas elecciones son importantes para Vega Baja. La experiencia electoral es que cada vez se mira menos a los partidos, que a la larga no edifican sino que complican la vida de los ciudadanos con sus posturas institucionales y el mal uso del poder. Las personas se encuentran en posiciones más libres de expresar sus pensamientos y convertirlos en acción por lo que parece que los vegabajeños, al igual que los puertorriqueños, ya no patrocinan gobiernos continuos y extensos porque se abusa del poder.
Los dos factores distintos en estas primarias es que nunca Marcos Cruz había tenido un rival para disputarle su oportunidad a figurar para el cargo de alcalde ni tampoco el Partido Popular había tenido una dama preparada y carismática que se postulara para esa posición. También, al otro lado de la ecuación, otra dama debe ser la candidata rival con posibilidades para ganar o perder con Marcos o con Madeline pero que no puede tenerse por menos en ninguna ecuación política aunque no haga mucho ruido por el momento.
Usualmente nadie bota su dinero ni regala sus bienes. Los derechos como el del voto, no se pueden ver materialmente, pero a veces son más valiosos que el dinero y las propiedades, pues pueden cambiar el curso de la historia.

Es lamentable que algunos políticos no entiendan siquiera nuestro sistema judicial, pues la reserva federal no es una institución pública no aparece en las páginas amarillas como muchos piensan aparece en las páginas azules como toda empresa privada. El 23 de diciembre de 1913 el presidente Wilson firma la ley que crela reserva federal haciendo a un lado el departamento del tesoro. Desde ese momento el dinero del pueblo pasa a manos de un banco central, mundial y privado manejado y admistrado por las principales familias adineradas en ese momento.
Thomas Jefferson advirtió en repetidas ocasiones el peligro de poner el dinero del pueblo en bancos privados que dilatarian la libertad que proclama la carta de derechos de la constitución de los Estados Unidos de Norteamérica, lo que lamentablemente al fin y al cabo en 1913 sucedió.
Actualmente derechos como libertad religiosa, derecho a las ciencias y descubrimientos científicos son suprimidos por estos grandes intereses que aunque aparentan no necesariamente tienen interés de servir al pueblo.
Es nuestro deber como ciudadanos entender esto, especialmente si es que tenemos la intención de servir al pueblo; «aunque el derecho al voto no se pueda ver materialmente, es más valioso que el dinero y las propiedades, pues pueden cambiar el curso de la historia»…
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